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Corre PRI a Cuco; ¿lo aceptará PRD?

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Por payaso y bufón, José Eduardo “Cuco” Rovirosa, tiene las horas contadas como miembro del PRI. Su expulsión es inminente. Ayer, el presidente de la Comisión de Justicia Estatal de Justicia Partidaria del PRI, Fernando Morales Mateos, confirmó que en esta semana se dará la resolución por parte del CEN priísta de la solicitud presentada el 19 de abril. Ya se venció el plazo de tres meses. Cuco no tiene salvación. Ahora, habría que esperar la decisión del Congreso del Estado –que se ha mostrado tibio, complaciente y protector del edil—en relación al juicio político solicitado por siete regidores del municipio para echarlo de la presidencia municipal. A tal grado es la locura del alcalde de Cucolandia, que su compañero de partido, Jorge Lazo Zentella, le recomendó consultar a un psiquiatra. Enumerar los errores y excesos de Cuco sería extenso y aburrido. Ha hecho todo lo que un político cuerdo no haría. Con tal de congraciarse con los tabasqueños para que voten por él en busca de la Gubernatura de Tabasco, Cuco ha recurrido al circo, maroma y teatro. Reparte dinero en las calles como Chucho el Roto, bautiza colonias y calles con nombres de familiares y esposa, se enfrenta a regidores, asiste a eventos de otros partidos, monta en bicicleta, juega a las “burradas”, se tira en toboganes, pasea en lanchas, canta en la Plaza del Mariachi. En fin. Todo un estuche de monerías. Un alcalde folclórico. Populista al cien. Hay dudas, efectivamente, de su estado de salud mental. La interrogante sería ahora, ¿quién o qué partido adoptará a Cuco? ¿qué valiente se echará a cuestas a un munícipe desprestigiado, repudiado, loco? Se dice que ya tiene un pie en el PRD. Aunque inicialmente Candelario Pérez, dirigente perredista, había rechazado una posible afiliación de Cuco, al parecer las cosas cambiaron. Y se afirma que Cuco ha tenido pláticas con Agustín Silva, José Antonio de la Vega y con José Rueda, para vestir de amarillo. Votos son votos. Vengan de donde vengan. A su peculiar estilo, Cuco capotea las acusaciones en su contra. Y ha dicho que “si me quitan los derechos, pues ni modo. Ya que me digan si sigo o no, pues no voy a aceptar que el PRI me tenga de rehén. No tengo por qué andar danzando”. Ese es Cuco, el payaso