GREAT SIOUX NATION

Despedirse


Había una vez una mujer que no sabía despedirse. La verdad es que odiaba despedirse. La palabras 'adiós', 'hasta luego'... le daban náuseas, pero unas náuseas  reales, de vómitos y mareos, así que prefería no pronunciarlas nunca, por salud. Cuando se tenía que ir se iba y punto. Desaparecía:¡fum! Se marchaba de tu vida sin avisar, sin dar la menor pista de que estaba por abandonarte. De pronto te dabas cuenta de que ya no estaba, ya no escuchabas el zumbido de su voz ni podías mirar aquellos ojos como de obsidiana que ella tenía, y claro está, la empezabas a extrañar como un malnacido, porque ah, era tan fácil extrañarla, pero eso no es lo que quiero decir. 
 
La mujer que odiaba despedirse, desde luego, viajaba mucho. No porque fuera una turista fanática, no es que quisiera 'conocer lugares', pues en el fondo ella pensaba que todo era siempre lo mismo. Lo que sucede es que andaba huyendo, sí, era de esas personas que huyen porque creen que algo las persigue, ¿un perro negro, La Tristeza? Algo, no se sabe muy bien qué, pero algo corre tras de ellas para devorarlas y ¿quién quiere ser devorado?
 
Su único acompañante era un cuaderno de pasta dura en el que solía escribir por las noches las cosas interesantes que le habían pasado durante el día, y viceversa. Por ejemplo: 'Ayer bebí hasta caer y cuando desperté me encontraba por completo desnuda en la playa más dorada que hayan visto nunca estos ojos negros, no había nadie más a mi alrededor y tenía mucha hambre, me metí a nadar, no se me ocurrió hacer otra cosa, y cuando salí del mar tenía más hambre que antes y la playa estaba llena de familias, pero nadie reparaba en mí, excepto por un niño que no dejaba de señalarme, recuerdo que le saqué la lengua y que él se puso a llorar'. Cada anotación tenía también un dibujo. 
 
Un día, como a las ocho de la mañana, según los reportes, encontraron el cuerpo de la mujer  semienterrado en la nieve (esto sucedió en algún país muy al norte). Llevaba puestas unas gafas oscura y un sombrero rojo. Las últimas palabras que escribió fueron: '¿qué habrá del otro lado?'.