OBISPO DE TABASCO

La confianza del sembrador es total

Lecturas: 139


Jesús, cuando habla en las Sagradas Escrituras lo hace con parábolas. ¿Qué son las parábolas? Son ejemplos muy sencillos relacionados con el ambiente, las cosas, las personas. Su lenguaje no es para nada rebuscado, es muy sencillo, tanto que hacía que la gente permaneciera siempre escuchándole. Cuando Jesús sale a sembrar lo hace de manera contundente, lo hace con una confianza sorprendente, tanto que siembra la esperanza en la gente que lo sigue. La semilla cae por todas partes, el no mide los tipos de suelo, sabe que encontrará en su larga jornada muchos tipos de personas, con circunstancias y problemática diversas, incluso donde parece difícil que la semilla germine.
 
Uno de los ejemplos clásicos en el Evangelio es aquel del sembrador que salió a sembrar, y al ir arrojando la semilla los granos cayeron en diversos tipos de terrenos. Las primeras semillas caen a lo largo del camino; ésto es aprovechado por los pájaros, ya que se las comieron. Así pasa cuando escuchamos la Palabra y nos dejamos arrebatar aquello que Dios siembre en nosotros. Las segundas semillas caen en terreno pedregoso, tenía poca tierra; era más piedras que tierra, en este tipo de suelo la semilla germinó, pero como la tierra no era gruesa, cuando subió el sol, los brotes se marchitaron. Así es cuando nuestra vida está pedregosa, sofocada por las piedras y poca tierra, el sol aprovecha y éstas se marchitan. Los últimos granos cayeron en tierra buena y éstos dieron buenos frutos, unos el ciento por uno, otros el sesenta; y otros el treinta.
 
Desbordados todos nosotros por las crisis en todos los órdenes podríamos pensar que no vale la pena sembrar, que es inútil la fatiga de salir hoy a las calles, predicar en los templos o salir a misiones para regar la semilla. Pareciera que el Evangelio ha perdido su fuerza original y que el mensaje de Jesús ya no tiene garra para atraer la atención de los hombres de hoy. Ciertamente sabemos que no es el momento de cosechar éxitos llamativos, sino de aprender a sembrar sin desalentarnos, ni perder la esperanza, necesitaremos más la humildad y la verdad. Tal vez a muchos de nosotros nos toque sembrar, y a otros muchos les tocará cosechar.