MANIFIESTO

Que no nos distraigan las elecciones

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“No estás deprimido, estás distraído, distraído de la vida que te puebla, tienes corazón, cerebro, alma y espíritu, entonces como puedes sentirte pobre y desdichado”, dijo en su audiolibro el juglar argentino Facundo Cabral.
 
Parafraseando al autor de “Este es un nuevo día”, los tabasqueños nos distraemos con “el deporte” que más nos gusta que es el de la política, apostándole todo a los imberbes, merolicos, demagogos y mimetistas, dejando hacer y dejando pasar todo lo que daña nuestra vida social. 
 
Los tabaqueños nos distraemos con la sucesión gubernamental y no somos capaces de enviar un mensaje a los malos funcionarios, a los malos políticos, de que no deben abandonar sus cargos administrativos y de elección popular, si antes no entregan buenas cuentas de las encomiendas que tienen.
 
Empero, nos volvemos cómplices con nuestro silencio, por acción u omisión, con aquellos que practican la política del “chango”, en demerito de los gobiernos municipal, estatal y federal, en perjuicio de Tabasco.  
 
Eso sí, nos quejamos diaria y amargamente de la lamentable situación que vivimos día a día, como persona, familia y sociedad, como consecuencia de nuestra ambición, mezquindad, egoísmo, envidia, porque aplicamos la política del cangrejo, pero no hacemos nada para revertir las malas condiciones de vida.
 
Descalificamos y criticamos la mayoría de los programas o acciones de gobierno que creemos malos y deficientes, pero no proponemos métodos para que se mejoren los servicios o se corrijan los errores.
 
No usamos el derecho para reclamar nuestros derechos, pero si violentamos el Estado de Derecho, con el cierre de calles y carreteras, con bloqueos a pozos petroleros, cuando debiéramos denunciar con la ley en la mano, todas las desviaciones de recursos, la corrupción, los actos ilegales de gobierno del que tenemos conocimiento o pruebas de ello, pero que no lo hacemos por temor quien sabe a qué o por complicidad.  
 
Dejemos de atentar contra el desarrollo de la entidad, hagamos gobernanza, no les hagamos el “caldo gordo” a reclutadores de “almas perdidas”.