GREAT SIOUX NATION

Kim Deitch

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Antes de hacer comics fue pintor, pero sus cuadros eran insípidos, no tenían la fuerza necesaria, él mismo lo decía. El mundo del cómic le llamó la atención desde siempre. De hecho, su padre y sus hermanos eran artistas gráficos. Y no es que él no tuviera ganas de abocarse a ello, el problema es que no consideraba que sus dibujos fueran lo suficientemente buenos, hasta que un amigo le mostró una historieta cuyo estilo era bastante simple; fue entonces cuando dijo: yo también puedo hacer esto. Acto seguido nació Waldo, su personaje más importante.

Waldo es un gato negro, de la familia de Fritz y Krazy Kat, que aparece a lo largo de toda su obra, unas veces como un elemento 'real', otras como una alucinación.

La estética de sus dibujos le debe mucho a las caricaturas animadas de los años veintes, y sus primeras colaboraciones como historietista las hizo para The East Village Other. Al principio era un vago total, trabajaba poco y muy despacio. Pero consiguió cambiar y se puso a dibujar de una manera enloquecida.

Curiosamente no ha recibido el reconocimiento que le corresponde. Su fama es mucho menor que la de algunos de sus contemporáneos, como Spiegelman o Crumb, a pesar de contar con una obra muy sólida, tanto en calidad como en cantidad. La razón de esta falta de notoriedad puede ser que empezó a producir sus mejores historias en los años setentas, en un momento en que el boom del comic underground había pasado, y cuando la hola del comic alternativo todavía no cobraba consistencia. Los reflectores nunca le dieron directamente.

'El Boulevard de los sueños rotos', publicada en los primeros años del presente siglo, es considerada su obra maestra. Cuenta la historia de Ted Mishkin, un dibujante atormentado por el amor, por los vaivenes de su oficio y por extrañas visiones. La revista Times la colocó en una lista de las cien mejores novelas gráficas de todos los tiempos.

*Escritor, caricaturista y promotor de arte urbano