¡AH, CARAY!

El Duende

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Estresado con tantas noticias rojas, de muerte, de asaltos y secuestros, y este calorón de Pozolandia, me daban ganas de irme a Hawai o de perdis a Tapijulapa; pero revisé la cartera y comprobé que solo tenía 50 pesos. Entré a un restaurante con clima y pedí un cuarto de pollo. Ya sosegado, recordé lo dicho por el Papa Francisco: El que no sepa vivir en austeridad, o sea que le encanten las residencias de lujo, comer bien, carros carísimos y ropa fina, que no se meta a político, mucho menos a Cura. Pero es lo primero que hacen, más a la polaca donde está la papa regada. Con decirles que es la rama económica donde no se ha caído el empleo y el poder adquisitivo no ha mermado.

Sin embargo, yo me quedo con el cuartito de pollo… Con una prisa endemoniada, como queriendo recuperar lo perdido, Pepetoño, el jefe del Congreso del Estado, se aparece por todos lados como un duende. Dicta conferencias, entrega tarjetas de descuento, va a comilonas; abraza a éste, a la de allá; hasta anda de metiche con que rehabiliten la Plaza de Toros; hay billetes.

Pero en Cardeniux, donde para muchos ha sido un Waterloo y pa' otros un paraíso, se le apareció una doña, que poco faltó que lo cacheteara; tan fácil que hubiera sido prometerle atención ciudadana, ora que llegue al sillón de Plaza de Armas… El que anda jarioso en Cárdenas y con ganas quizá que le den otra socalloniza, es la pelota Beltrán, ahora con el disfraz de Morena. Se ve mero chapeado; a lo mejor le aceptó el consejo a Cuca Montejo, de usar la baba de caracol, según que muy efectiva en rejuvenecer el cutis… A Cando Pérez, jefe del pedorreico nomás le faltó llorar como López Portillo, ahora que se quejó que Chendo Medina Filigrana nomás llegó a joderlos dos trienios; pero juró que no los volverá a reventar…