MI MASCOTA FELIZ

Ojo de cereza

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Hola amigos, nuevamente les tengo un artículo importante para tu perrito: El "ojo de cereza" o prolapso de la glándula del tercer párpado.


Es un problema en los ojos bastante común en perros, se ve como una bolita de color rosa o roja que se encuentra junto al ojo, y suelen estar mojados por exceso de lágrimas; es común en razas como el bulldog, chihuahua, cocker spaniel inglés, beagle, pequinés, mastín napolitano o basset hound, sin embargo, se puede dar este problema en cualquier raza y más comúnmente en cachorros o perros jóvenes.

¿Cuál es la causa? La causa debemos buscarla en la genética o a la debilidad de los tejidos que la envuelven.

Problemas hereditarios pueden llevar a que se forme el ojo de cereza, que no es más que la inflamación de la glándula del tercer párpado que hace que asome por el rabillo del ojo y quede expuesta al exterior. Muchas veces se confunde con un tumor, pero no debes preocuparte.

En algunos casos, el tratamiento con antiinflamatorios puede hacer que la glándula vuelva a su sitio, pero con muchas probabilidades de volver a salir con el tiempo. Así, la cirugía es la opción más eficaz.

Se trata de una operación muy sencilla, que consiste en coser la glándula con unos puntitos en el interior, sin tener que abrir por ningún otro lado. En menos de una horita, tu perro estará operado y no hay que alarmarse. Tras la cirugía aún podrá verse la glándula, sin embargo, con los colirios adecuados irá remitiendo con el tiempo y volviendo a su lugar, como si nunca hubiera pasado nada.

Hay algunos propietarios que deciden no operar a su perro, sin embargo, ésto no se recomienda en ningún caso. La glándula que queda expuesta al aire libre tiende a secarse. Si no se opera puede llegar a secarse teniendo que ser extirpada, y habiendo de ayudar al ojo del perro a humedecerse con suero fisiológico para mantenerlo hidratado de por vida.

Así que si observas en tu perro una inflamación en el ojo que queda expuesta fuera del mismo, no te alarmes.

No es una urgencia, sin embargo, sí que debes acudir al veterinario para su revisión.

Hay perros a quienes no les molesta y hay perros a los que sí, y pueden querer rascarse o rozar la glándula para calmar la molestia.

Cuando se da este caso, lo mejor es buscar un collar isabelino. Asimismo, es importante mantener la glándula húmeda para evitar que se seque con ayuda de suero fisiológico.