Desde el averno

Semana Santa


Se necesita ser idiota para salir de la ciudad en los días de Semana Santa, lamentablemente me tengo que incluir en esa sarta de "godinez" que nomás ven un día libre y salen corriendo a donde sea, mientras más naco el destino, mejor, cuando el verdadero paraíso está en la Ciudad de México (para los que somos de ahí) no hay tráfico por ningún lado por el que transites, los restaurantes están prácticamente vacíos, se puede ir a la gran cantidad de museos espectaculares con los que cuenta la ciudad.
 

CALZADA DE TLALPAN Puedes hasta subirte al metro y agarrar lugar, irte sentado desde la primera estación, hasta la última, digamos, treparse en la bella estación de Taxqueña e ir disfrutando de la hermosa Calzada de Tlalpan vacía, usted cómodamente amarranado en el asiento sin que algún malviviente vaya parado detrás de usted con la más firme intención de chingarle la cartera en cuanto usted se disponga a comer camote, aunque sea por escasos segundos, a mí cuando andaba diario en el metro me llegaron a robar la cartera dos o tres veces, regresando a la línea azul del Metro, que es en la que me doctoré, les decía, os apoltronado con la mente en el "fijo" es decir, pensando en no pensar, sólo vegetando y viendo los interminables cafés de chinos que inundan la paradisiaca Calzada de Tlalpan, moteles de archirrecontralujo, como aquel bellísimo Finisterre, que tantas glorias nos dio a varios, el futurismo de la estación Viaducto, confundirte con Nativitas, General Anaya, Ermita o Villa de Cortés, pasar por las taquerías que aventuran letreros fosforescentes con gangas de hasta 8 tacos de pastor por 20 pesos.

 

EL MÍTICO CAFÉ TACUBA Sí señor, oyó usted bien, juntito a la entrada del metro General Anaya de sur a norte están en esa oferta, incluso, si te llegase a tocar la plaquita entre la cebolla, salsa, cilantro y piña con el nombre del perro al que se chingaron, te dan otros ocho tacos sin ningún costo extra para el comensal. Llegar al metro Allende, entre Zócalo y Pino Suárez, bajarte en pleno Centro Histórico sin que lo que te aviente sea el chilindrón de algún depravado con el que entre el tumulto de dio una "paseadita de tarjeta por el cajero", no, bajarte por voluntad propia y sin quedar enamoradón como les digo en Allende, caminar hasta la calle de Tacuba y sentarte en el más famoso y reconocido de los cafés en nuestra ciudad, precisamente el mítico café Tacuba, empujarte unas deliciosas enchiladas suizas y una concha con nata, acompañada de un chocolate con leche español, esa es vida, chingao.

 

UN IMBÉCIL MÁS Caminar por el centro sin que por los tumultos tengas que ir caminando abajo de la banqueta arriesgando el chimuelo con la puerta de algún microbús o con la mano de algún sátiro, visitar el Templo Mayor para recordar de dónde venimos y para dónde vamos de nuevo, ir a uno de los museos fantásticos que hay en esta zona o simplemente caminar por la Alameda y no pensar en nada ni en nadie para más tarde rematar en el restaurante El Danubio, que tiene años y años de prestigio y refinarte el menú del día que siempre es fantástico, o si ya te quieres ver muy nalga, una sopa verde de mariscos y una paella a la valenciana que les queda como a nadie. Pero no señoras y señores, yo, un imbécil más, me fui a mi casita que tengo por Cocoyoc, no se imaginan el infierno que fue salir en "marabunta" de la ciudad a 8 kilómetros por hora, hacer fila de horas para entrar al fraccionamiento, ver gente reptar por todas partes, junto a mí, al lado, detrás, adelante, ríos de fulanos, sultanas y menganos, rostros sin nombre, con el úni
co objetivo de chingarme los días, con decirles que había filas de más de 100 personas para entrar al minisupercito de dos pasillitos para depredar todo lo que estuviese a su paso, arrasar con el pan que nunca se habían tragado, con los huevos que nunca han tenido, depredar por depredar, por joderme a mí, me quería poseer por mi mentor el príncipe de las tinieblas y acabar con todos, generar una tormenta de fuego en pleno minisúper y verlos arder en llamas entre latas de frijoles la sierra y negritos bimbo, ah que ya no se llaman negritos, sino nitos, por aquello de la discriminación (que cinismo y falta de vergüenza), pero verlos arder.

 

MI LAMBDA SE NOS VA Lo único que digamos salvó mi vacación fue Lambda García, que andaba por esos lares, pero ya nada más de despedida, sí, oyó usted bien, mi Lambda se nos va, se va a Telemundo a hacer una telenovela en Miami y quién sabe cuánto tiempo se nos vaya a quedar por allá, la verdad sí considero un error garrafal por parte de Azteca haberlo desaprovechado de esa forma. Un actor como Lambda, muy guapo, rubio, de ojo azul, mamadísimo y con un ángel del tamaño del mundo no lo puedes dejar ir, Lambda, además de ser un muy buen actor, también es muy buen conductor, canta excelente, baila, hace comedia musical, lo que le pidas. Y por si fuera poco es encantador, buen amigo y siempre dispuesto y de buenas para trabajar. Considero que es esencial hacer una pausa de inmediato en este medio artístico.