DELEGADO DE INFONAVIT

Vive el PRI

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Entre otras muchas cosas, debemos al genio de Alexis de Tocqueville la definición de los partidos políticos como un “mal inherente a los gobiernos libres”. Hombre de visión y pensamiento complejos, el intelectual francés sintetizó en frases sencillas asuntos que siguen generando encendidas polémicas. Lo cierto es que el papel de los partidos es de esos temas en los que cuesta trabajo ponerse de acuerdo. No es gratuito que de tiempo en tiempo se haga política atacando a esas organizaciones políticas, sin las cuales, la democracia sería imposible. En esos embates periódicos se advierte sin embargo un afán preocupante: la idea de que es posible y deseable prescindir de los partidos en la búsqueda del poder político, que es factible volver uniforme lo que es diverso, reduciendo la pluralidad a un adorno retórico. En realidad, con todo y los errores propios de cualquier creación humana, de la lucha que libran entre ellos para representar las demandas sociales, para dar respuesta a tantas necesidades como sea posible, los partidos son indispensables. Y a propósito del aniversario 88 de mi partido, el PRI, comparto una reflexión a manera de preguntas: ¿Cómo podrían explicarse las décadas de progreso y desarrollo que tuvimos en México durante el siglo XX sin la contribución del partido que supo conciliar en su interior tantas y tan distintas formas de pensar y actuar como las que por ejemplo representaron, en sus extremos, Cárdenas y Alemán, Echeverría y De la Madrid? ¿Cuánto del México plural y diverso de hoy corresponde al genio político de priístas tan distinguidos como don Jesús Reyes Heroles? ¿Cuántas de las instituciones que, como el Infonavit y el IMSS, nos dieron certidumbre social? Por esa capacidad probada de adaptación a los cambios sociales, tenemos un PRI vivo. Un partido que trabaja por el futuro, no por un absurdo regreso al pasado.