SENADOR

Historias de Tabasco

Lecturas: 533


C uando publiqué mi libro, “La medicina en Tabasco a través del tiempo”, --que con generosidad editó la UJAT-- en coautoría con el maestro Diógenes López Cruz, además del placer que me causó descubrir y comentar las aportaciones de los médicos que de otras partes del país y del mundo, llegados a nuestro terruño, compartieron con la sociedad local del siglo XIX y de bien entrado el siglo XX, me sorprendí de la riqueza histórica de lo que es mi patria chica, mi querido Tabasco. En la escuela nos enseñan y nos insisten en conocer la historia nacional, y la local hasta donde yo recuerdo, se hacía a un lado; sobre todo en la primaria y secundaria. Escribo de mi vivencia, tal vez en fechas recientes esto cambió un poco. Tengo la impresión que la insistencia sobre la Historia Nacional y su galería de héroes tenía la finalidad de darle cohesión al país en conformación que entonces éramos. Muchos de ellos reposando perdidos en el tiempo y en la memoria añeja de los libros y las hemerotecas, a la espera paciente de resurgir gracias a los nuevos historiadores o gracias a la curiosidad propia de toda comunidad que busca el verdadero conocimiento de su origen, no necesariamente para imaginar su futuro, sino para algo más importante que, normalmente, se pierde: conocer el presente, saber con certeza y lucidez, por qué somos lo que somos y por qué actuamos como actuamos. Mi compendio histórico sobre la medicina de Tabasco dejó en mi poder una cantidad generosa de notas de lectura, en varios temas de conocimiento de la historia política y cotidiana de Tabasco, que a partir de hoy, quiero compartir con ustedes.