DIRIGENTE DEL PVEM

Recuperemos nuestro campo

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La realidad del campo tabasqueño es que observando y escuchando a la gente, se percibe el abandono en que se encuentra y peor aún, que las cosechas no valen el esfuerzo. En mis recorridos, he encontrado independiente a la pobreza, el desaliento de nuestros habitantes en sus actividades productivas. Hoy en día, la realidad en materia del campo, es que las políticas públicas implementadas no son claramente funcionales; no existe inversión del estado suficiente o está mal encausada.  En términos generales, hay asistencia técnica deficiente y tardía, y lo más lamentable, una improductividad generalizada. En pocas palabras: No invertimos correctamente en el campo. La estabilidad de un país depende en gran medida de nuestros hermanos del campo; por ello, es indispensable entender que este sector es vital en nuestra sociedad y que Tabasco no está ajeno a ello. El abandono del campo tabasqueño es preocupante, así también la falta de políticas públicas funcionales y sustentables que lleven a una inversión rentable, en las que los jóvenes como futuros poseedores de la tierra participen sin abandonarla.  Es primordial buscar y gestionar alternativas viables ya que el potencial productivo está ahí, en su gente. Generemos riqueza a través de la maricultura y la acuacultura, aprovechando así nuestros litorales y nuestras aguas; fomentemos la incursión de nuestros pequeños productores; pero siempre con el ingrediente de dar valor agregado a su cosecha, por ejemplo, vendiendo aceite virgen en vez de solo fruta; produzcamos hortalizas, buscando alentar su réplica para que la riqueza se expanda entre las familias rurales. Y así, a cada actividad habría que buscar sus fortalezas y debilidades. Es momento que recuperemos nuestro campo productivo.