Ya llegó la Bigorra

No dejen de ver a Ofelia Medina y Manuel Ojeda en teatro

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Bien dicen que el que persevera alcanza. Parece que el productor Sergio Gabriel llevaba tiempo tras Ofelia Medina y por cuestiones de trabajo no lograba tenerla en Mamá por siempre.
 
Estrenó con Rebecca Jones pero reestrenó temporada ahora sí con Ofelia. Las puertas del teatro Wilberto Cantón invitan a la risa, al llanto y a la reflexión con esta puesta que ha sido todo un éxito.
 
Ahora, de jueves a domingo, Ofelia Medina y Manuel Ojeda dan cátedra en el escenario. Compartí un ratito con ellos antes de la función y se respira un ambiente tan lindo tras bambalinas que da gusto poder compartirlo en este espacio.
 
Ofelia y Ojeda se admiran, se echan flores, se ríen juntos y hay una hermosa complicidad de dos compañeros, primeros actores que aman lo que hacen.
 
Ver el otro lado de una función es maravilloso
 
Ofelia ruega porque todos traigan el celular apagado durante la función. Manuel reza porque no destapen los refrescos mientras está en una intensa escena donde habla con su madre, en la puesta. Ya me imagino lo que sentirán si oyen tronar palomitas.
 
Ver el otro lado de una función es maravilloso: Ofelia hace ejercicios de respiración y de estiramiento corporal. Pone inciensos y se concentra antes de salir a encontrase con Ana, su personaje. Ambos actores llegan usualmente dos horas antes de cada función y mucho antes de que se enciendan las luces del escenario ya son Ana y Miguel. Madre e hijo, de Mamá por siempre.
 
Ofelia me dijo que ella desde que amanece está consciente de que en la noche tiene función. Dosifica la energía y cuida no hacer grandes esfuerzos ni físicos ni emocionales, para volcar toda la carga energética en el escenario.
 
Entonces, además de creerles cada texto, cada palabra, cada movimiento, se convierte en una historia de la vida real, lo que vemos desde una butaca. La hacemos nuestra y nos conmueven hasta las lágrimas.
 
El público aplaudió de pie el debut de Ofelia
Con razón dice Manuel Ojeda que es un ejercicio actoral muy fuerte. Y claro que lo es. Logra magistralmente representar a un niño de 11 años. pero después un joven de 18. No necesita caricaturizar los movimientos ni tomarse una pastilla de chiquitolina. Es un primer actor que sigue haciendo trabajo de mesa para entender y poder interpretar un personaje.
 
Me dijo también que se sentía motivado y nuevamente emocionado de poder hacer a Miguel. “Es la primer vez que trabajo con Ofelia y estoy fascinado”, me confesó.
 
El público aplaudió de pie el debut de Ofelia el pasado domingo. Nos regaló 90 minutos de pura emoción.
 
La escenografía es sencilla pero logra con los cambios de iluminación y con la interpretación de Manuel y Ofelia, hacerte sentir que puedes fácilmente haber tenido una conversación con tu propia madre en lo que transcurre la función.
 
Sales agradecido de poder tener en cartelera una obra como esta. ¡Bravo por Sergio Gabriel, por perseverar y traernos a Ofelia Medina al teatro! Vaya actuación la de Manuel y Ofelia.
 
No necesitan de escándalos
Cuando vi el Wilberto Cantón lleno y veo el éxito de una puesta como esta, me recuerda lo mucho que como público valoramos y reconocemos el trabajo de unos primeros actores.
 
No necesitan de escándalos ni llamar a la prensa para hacer un numerito. Es sencillo: cuando oyes los aplausos, ves al público de pie y en la taquilla la fila es larga, sabes que el público no se equivoca.
 
Le deseo la mejor de las temporadas a todo el equipo del productor Sergio Gabriel, que arrancó esta nueva aventura  de la mano de Ofelia Medina.
 
¡A gozar, que el mundo se va a acabar! Los invito al teatro. Dense su escapada, que bien vale la pena. Disfrutar del texto de Michael Tremblay. Mientras, nos leemos próximo viernes en el  Manual de la buena esposa.