Obesidad es como gancho al hígado
La infiltración de grasa puede convertirse en una hepatitis, degenerar en una cirrosis o en un cáncer terminal
Publicado:
martes 26 mayo 2009 | 03:01 hrs.
Por:
Lourdes Zambrano/Agencia Reforma
Albuquerque, Nuevo México
El hígado, el filtro del cuerpo que evita que la sangre no contamine al cuerpo con toxinas que no le deben llegar, tiene un enemigo que está ganándole la batalla a los mexicanos: la obesidad.
De acuerdo con proyecciones de la Organización Mundial de la Salud, para el 2010 se prevé que entre 8 y 14 millones de mexicanos mayores de 35 años tendrán obesidad severa.
"El 70 por ciento de los adultos que tienen obesidad, ya tiene infiltración de grasa en el hígado. Si se queda nada más así, es una enfermedad benigna, pero no puedes saber en qué momento eso se convierte en hepatitis por grasa, entonces la enfermedad va avanzando y puede desarrollar cirrosis", señaló en entrevista Linda Muñoz, directora de la Unidad de Hígado del Hospital Universitario.
"Si no hacemos un alto, el paciente que presente un esteatohepatitis (hepatitis por grasa), va a presentar una fibrosis, y luego una cirrosis y un hepatocarcinoma (cáncer) o quedarse en una cirrosis terminal", advirtió Carmen Contreras, especialista en nutrición clínica y obesidad, quien participó en el evento.
La acumulación de grasa más dañina para órganos vitales como el hígado, es aquella que se acumula alrededor de la cintura, en la parte central del cuerpo, tendencia que les viene a los mexicanos por predisposición genética, señaló Contreras.
Algunos hábitos que favorecen la acumulación de grasa en el hígado son el consumo de calorías excesivas, el nulo consumo de grasas vegetales adecuadas y fibras.
La dieta actual de los niños mexicanos es una preocupación para los especialistas hepáticos, como Muñoz, que ven con peligro el consumo promedio de 2.6 refrescos al día y la tendencia natural a acumular grasa en el abdomen desde pequeños.
"Si estos niños cuando llegan a la edad adolescente se someten a los otros factores de riesgo para desarrollar enfermedades hepáticas, como ponerse tatuajes, piercings (Hepatitis B), consumo de alcohol y de drogas (cirrosis), todo eso va ir aumentando los riesgos de que tengan enfermedades avanzadas a temprana edad", indicó la directora de la Unidad de Hígado del HU.
Un aspecto negativo que dificulta el cuidado de la salud hepática es que a veces el daño que tiene el órgano no se manifiesta físicamente hasta que se está en etapas muy avanzadas.
Muñoz recomendó realizarse un chequeo general cada año en el que se haga un eco abdominal, se realicen pruebas de funcionamiento hepático y de sangre para buscar las hepatitis A, B o C.
/amc