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Por Martha Izquierdo
La agencia municipal de Playa San Vicente, una comunidad de pescadores de 200 habitantes, está siendo devorada por el mar.
Debido a los efectos de las ondas tropicales 16 y 17, y a la obstrucción de la bocabarra en San Francisco del Mar, el agua de la llamada Laguna Superior, que se ubica frente al Golfo de Tehuantepec, se desbordó hace un mes.
De manera paulatina, el mar se adentró alrededor de 300 metros sobre la comunidad, a lo largo de aproximadamente un kilómetro, y en algunas casas el agua alcanza más de un metro de altura.
Ante ello, y sin ningún tipo de apoyo municipal o estatal, más de 60 familias han tenido que dejar sus casas, y las alrededor de 30 palapas que funcionaban como restaurantes, permanecen cerradas.
Junto con su esposo, su hija y sus tres nietos, doña Piedad Regalado Vásquez decidió salir de su casa antes de que el agua la inundara.
Cuando salió, el agua había subido 60 centímetros en su vivienda, pero actualmente alcanza más de metro y medio de altura.
"Vamos a tener que vivir varios meses en una casa de unas personas que nos van a rentar, pero hasta el momento nadie ha venido a vernos para apoyarnos. Ni despensa ni medicinas nos han traído", dijo la mujer en entrevista.
Para don Mariano Rosado, pescador de la comunidad, no queda de otra que vivir en el agua. Junto con su hijo decidió quedarse en la comunidad, mientras que su esposa y sus demás hijas se fueron, debido al riesgo que corren, además de los zancudos y moscas que proliferan en el lugar.
"No tenemos de otra que cuidar nuestras pertenencias aquí, y aguantar hasta que todo pase, porque nadie viene a ayudarnos, no le importamos a nuestras autoridades", externó.
El agua salada invadió hasta el lugar donde duerme, y así ha sobrevivido la última semana. En las noches las marejadas incrementan el nivel del mar, y el temor se hace presente.
"Para que baje el agua definitivamente, y podamos recuperar las playas, y puedan volver nuestras esposas e hijos, tendrán que pasar unos seis meses", estimó.
Mientras rema en una pequeña embarcación para mostrar las demás viviendas afectadas, culpa a las autoridades de tenerlos en el abandono.
"Algunas familias se fueron a pedir alojamiento a Juchitán, ya no queda de otra, el agua dilata para bajar, No queda más, tenemos que seguir trabajando, somos pescadores y prefiere uno que sus hijos se vayan para que no se enfermen, porque el Presidente Municipal (el petista Mariano Santana López ) ni caso nos hace", reclamó.
Para evitar problemas de hongos en los pies, debido a que todo el día está en el agua, don Mariano se pone limón. No hay más medicina, no hay doctores y nadie ha llegado para ver el problema de los zancudos y los moscos.
Don Pablo Martínez y su familia están preocupados. Su palapa, situada en la parte media del lugar, ya tiene el agua a un escalón de entrar. Aunque por las noches vigilan sus pocas pertenencias, saben que si las cosas continúan así, lo perderán todo.
"El mar se está metiendo y lo poco que tenemos lo podemos perder. Las autoridades no vienen, nadie nos apoya, la gente se está enfermando, no hay médicos, ni medicinas, y no tenemos ingresos" dijo.
La situación por la que atraviesan los pobladores de esta agencia municipal de Playa San Vicente no es nueva, pero esta vez es la más grave.
/amc
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