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La lluvia cae torrencial, no hay medida, la gente afectada sabe que es mucha; la ayuda en cambio llega a cuentagotas en el albergue del poblado C–16, donde los elementos del Ejército Mexicano hacen gala de sus estrategias para conseguir que todos reciban algo.
Al medio día de inundaciones conforme a una lista de damnificados se repartieron catres, colchonetas y cobertores que entregó la Sedena como parte de las acciones del Plan DN III.
El capitán a cargo del albergue donde se encuentran poco más de 700 personas entre ellas 220 niños, explica a las familias que sólo se entregará un objeto por familia y nadie podrá tener dos catres o dos cobijas, esta racionalización, dijo, es para que todos alcancen algo.
En lo que tampoco no hay medida es en la cascada de risas que provocan una nueva inundación dentro del albergue, pero esta de alegría de parte de los pequeños que se divierten con las ocurrencias del payaso “Bombo”, éste también hace gala de sus estrategias para entretener a los chiquillos con concursos, bailes y chistes y al final entregarles una bolsita de dulces que asegura los manda Armando Beltrán el diputado electo por la zona rural.
En un rincón de la galera que funciona como refugio hay un perico que emite a ratos sus característicos sonidos, gracias al cariño que le tiene su dueño, quien prefirió cargar con su mascota en vez de rescatar la tele, es como ha sobrevivido a la creciente. Un poco alejados del perico, hay alrededor de 15 guajolotes a quienes también se les improvisó su refugio en el fondo de una pileta seca. “Cantan victoria por ahora, pero su hora les llegara el próximo mes seguramente” advierte ocurrente Mariana, una jovencita que al igual que sus hermanas salieron la madrugada del lunes de su casa anegada en el C – 15.
Los soldados fríen la comida de la tarde, no dejan que nadie de las mujeres en el albergue participe de la cocina y es que las indicaciones superiores son contundentes: “todo el control en los albergues es responsabilidad de los soldados”, recalca el delegado municipal de dicho poblado Rubén Alcudia, y agrega que de esta forma no habrá pillerías de parte de gente que aprovechan estos eventos para desviar las ayudas.
El albergue del C – 16, funciona también como un centro de información proveniente de los alrededores, y hasta aquí llegan noticias que en el C – 15 las aguas han empezado a bajar y que en el C – 10 aun hay familias en el agua pero se resisten a dejar sus viviendas, en tanto afuera sigue lloviendo sin medida ni clemencia.
/amc
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