La vida y obra del poeta tabasqueño Carlos Pellicer Cámara fue tema de una charla ofrecida recientemente en el Museo de Arte Contemporáneo de Colima, por parte de su sobrino Carlos Pellicer López.
El además pintor, Pellicer López dijo ante un auditorio lleno de jóvenes estudiantes en literatura que su tío se dio a la tarea de incorporar el Modernismo a la vanguardia, tomando de éste y otras corrientes todo aquello que le servía para decir lo que deseaba expresar. “Cuando muchos de los contemporáneos exploraban los desiertos de la conciencia, Pellicer redescubrió la belleza del mundo, con palabras que intentaron redondear la creación y conciliando los elementos Tierra, aire, fuego y agua, que le permitieron En carne viva, ver la belleza de Dios", apuntó.
Habló de la vida de su famoso tío, el poeta tabasqueño nació en San Juan Bautista (actual Villahermosa), la capital tabasqueña. “Su padre, mi abuelo, también llamado Carlos, era farmacéutico, mientras que su madre Deifilia fue quien le enseñó las primeras letras, a leer versos y quien despertó en él una preocupación social”, dijo.
Recordó que Pellicer inició sus estudios de primaria en la escuela "Daría González". Luego, con el tiempo, la Revolución Mexicana lo contagió de su ímpetu, pues los aviones lo hicieron soñar con ser piloto civil. Pero desde muy temprana edad descubrió su vena poética y la convicción de llegar a ser alguien importante.
En 1909, como consecuencia de la situación política que vivía Villahermosa, su padre se alistó en el ejército constitucionalista, por lo que él y su madre se trasladaron a vivir a la ciudad de Campeche.
Por lo precario de su economía tuvo que trabajar y vender los dulces que elaboraba su madre, y allí empezó a escribir sus primeros sonetos.
Pellicer López habló de los estudios que realizó, en ese sentido, apuntó que fue en la Escuela Nacional Preparatoria y también en Colombia, a donde fue enviado por el gobierno del entonces presidente Venustiano Carranza. Fue cofundador de la revista "San-Ev-Ank" (1918), de un nuevo Ateneo de la Juventud (1919) y secretario privado de José Vasconcelos Calderón.
Este último, rector de la Universidad Nacional, impresionado por sus palabras contra el dictador de Venezuela, quiso conocerlo. En 1929 fue detenido por este solo motivo, cuando se disponía a dar su paseo acostumbrado de las Lomas a los Remedios.
Aludió que “las gestiones de su familia y amigos consiguieron su libertad en breve tiempo. No fue fácil reiniciar la vida, abandonó la prisión para sumirse en una cárcel de libertad Que se cierre esa puerta que no me deja estar a solas con tus besos”, señaló.
Así, escribiendo versos, comenzaba su exilio en su propia patria, pero no era la única puerta que rondaba en sus soledades, todas las entradas estaban cerradas. Era un poeta marcado por causa de su militancia vasconcelista.
La pobreza lo había seguido toda la vida, pero hasta ese momento no le había hecho un poema a la miseria, lamentaba que sus padres tuvieran que sufragarle dinero para el tranvía. A principios de 1931 cambia su suerte y publica "Cinco poemas" y consigue ingresar como profesor de Historia de México, Historia Universal y Literatura Castellana en la Escuela Secundaria No4.
Ejercería el magisterio durante 20 años. Caminaba junto a sus alumnos por las calles de la ciudad, llevando traje y corbata. En aquella época, Pellicer gustaba vestir elegante. Hacía el final de su vida se despojó de cierta frivolidad.
Pellicer López argumentó que ocultaba su calvicie con un sombrero y sus ojos con lentes oscuros. Ahora eran los jóvenes quienes podían decir que eran alumnos de Carlos Pellicer. En 1932, durante el primer ciclo, de la primera temporada del Teatro Orientación Pellicer prueba suerte en las tablas y debuta como actor dramático.
El 17 de septiembre de 1964 obtuvo el Premio Nacional de Literatura. Ese mismo año, su antiguo discípulo, el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, inauguraba el Museo Nacional de Antropología e Historia en Ciudad de México.
Como poeta, perteneció a una generación de intelectuales mexicanos que adoptaron el nombre de Los contemporáneos. Corresponde a estos haber aportado, desde Latinoamérica, un estilo literario de vanguardia. Carlos Pellicer Cámara falleció a la edad de 80 años en la Ciudad de México, el 16 de febrero de 1977.
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