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Colombia y Estados Unidos firmaron hoy un
controvertido acuerdo militar, por el cual tropas de la nación norteña
harán uso de bases estratégicas en el territorio nacional, lo que es
visto por varios países como una amenaza a la región.
El
documento fue rubricado por el ministro colombiano de Relaciones
Exteriores, Jaime Bermúdez, y el embajador de Estados Unidos aquí,
William Brownfield, en un acto privado que se cumplió en la sede de la
Cancillería local.
A juicio del comandante de las Fueras Militares colombianas, general
Freddy Padilla, la materialización de dicho acuerdo es muy positivo y
una necesidad para este país y aseguro que "la región tiene beneficios
también", aunque no entro en detalles al respecto.
Contrarias a
las declaraciones del general Padilla, varias voces del espectro
político nacional, incluido partidos, ven en el citado pacto una
violación a la soberanía colombiana y una amenaza a la estabilidad y la
paz en la región.
En virtud del mismo -hasta donde han
informado Washington y Bogotá- habrá permanentemente en Colombia por lo
menos mil 400 soldados estadounidenses, 800 de manera directa y otros
600 bajo condición de contratistas, lo cual es considerado por varios
países como un peligro real para el hemisferio.
Colombia y
Estados Unidos sostienen que este acuerdo está dirigido a fortalecer la
lucha contra el narcotráfico, argumento que muchos consideran, incluido
gobiernos vecinos, como un pretexto para encubrir las verdaderas
intenciones geopolíticas del Pentágono en la región.
En tanto,
hasta el momento no se conocen detalles del acuerdo y crecen las
preocupaciones en tono al tema de la inmunidad, aspecto sensible para
muchos colombianos, toda vez que son conocidas las prácticas de los
militares estadounidenses en sus bases desplegadas por el mundo.
Desde que se anunció este acuerdo militar entre Estados Unidos y su
principal aliado en Suramérica, Colombia, en la región se levantó una
ola de rechazo por las implicaciones que entrañan la presencia de
tropas norteñas al sur del río Bravo, en un contexto donde se producen
cambios sustanciales y progresistas en varios países del área.
De acuerdo con analistas latinoamericanos, esos cambios no parecen que
son vistos con buenos ojos por las elites de poder en Washington, pues
contravienen sus pretensiones hegemónicas en lo que siempre han
considerado su traspatio.
/rpj
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