El uso de símbolos religiosos vuelve a suscitar hoy el debate en Francia tras la demanda de legisladores galos de polemizar sobre el porte del burka en los lugares públicos.
Esta prenda femenina llevada por algunas mujeres que cubre su cuerpo de pies a cabeza con solo los ojos visibles (no en todos los casos), podría ser vedada por ley de avanzar la propuesta de análisis de este fenómeno presentada por el diputado comunista André Gerin.
Hasta el momento, las declaraciones de políticos y miembros del gobierno son favorables a la prohibición de este atuendo, sin embargo, se cuestiona el destino de las mujeres que lo portan y los derechos humanos y la libertad de expresión tan predicada siempre por Francia. La idea fue apoyada por unos 60 legisladores, la mayoría (43) del partido gobernante, Unión por un Movimiento Popular (UMP), indica el diario Le Journal du Dimanche.
Según Guerin, el burka es un atentado a las libertades individuales, femeninas y cada vez se observan más tanto en las ciudades como en las áreas rurales portadoras de ese atuendo a la imagen de verdaderas prisiones ambulantes.
Añadió que los políticos deben romper el silencio al respecto y se debe fomentar un debate franco sobre los temas islámicos en este país con todos los musulmanes.
La secretaria de Estado de la Política de la Ciudad, Fadela Amara, apoyó la propuesta con el argumento de que el burka es la expresión visible del fundamentalismo y el integrismo en Francia.
Por su parte, el ministro de Educación Nacional, Xavier Darcos, afirmó que el uso de esa prenda esta fuera de cuestión y la catalogó como una forma de opresión.
Sin embargo, en declaraciones a Canal Plus, la secretaria nacional de los Verdes, Cécile Duflot, dijo que como mujer y feminista está en desacuerdo con la prenda pero advirtió del riesgo de desaparición de estas féminas de las calles lo cual sería peor aún para ellas.
Temo mucho que ellas mismas sean recluidas en sus casas, voluntariamente o involuntariamente, sometidas a la presión, añadió.
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