Eduardo Maitret Collado cineasta y ganadero innovador
Para el emprendedor de la agroindustria, el campo tabasqueño necesita de nuevas estrategias de producción.

Publicado:  domingo 07 marzo 2010 | 03:06 hrs.

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Por: Ariel Lemarroy
Villahermosa, Tabasco
Por todas partes se notaba el orden. Todo se hallaba en su lugar, incluyendo un bastón para descargas eléctricas, junto a la malla de alambre de la puerta, que hizo dar marcha atrás a “Browny”, un cachorro australiano que se abstuvo de arañar el miriñaque en cuanto vio el bastón en manos de su amo.

Eran casi las diez de un día nublado, cuando el equipo se instaló en el jardín para grabar la entrevista.

Eduardo Maitret Collado, el principal criador en la región de búfalos de agua, se colocó el micrófono y el transmisor, como algo familiar, de rutina.

De repente, en medio de la plática, le dijo al camarógrafo: “Estudié ciencias de la Comunicación, y una especialidad en cine”.

-¿Lo ganadero le viene de familia?
-Sí, desde luego. Somos cuatro generaciones de ganaderos, en México. Si nos vamos para atrás, en Francia, ya son más generaciones de ganaderos.

-¿Cuándo llegaron los primeros Maitret a México?
-A finales del siglo XIX.
El primero de sus antepasados que llegó a tierras mexicanas, fue Joseph Maitret, quien se estableció en San Rafael, Veracruz.

En esta región, llevan dos décadas, aunque “un hermano de su abuelo, el tío José, se estableció en el área de Comalcalco, ya tiene setenta años”.

Eduardo Maitret, recuerda que “a principios de los años ochenta”, su abuelo compró estos ranchos, en Palenque, “y alguien los tenía que venir a cuidar, entonces vine”.

-¿Dónde vivía entonces?
-En México. Estudiando cine. La licenciatura en Comunicación la hice en la Ibero, y la especialidad en cine, en el Centro de Capacitación Cinematográfica (C.C.C.).

-¿Por qué eligió el cine?
-Me gustó. Me gusta. Y en esa época, mi abuelo y mi padre habían invertido en una productora de televisión, y supuestamente, allí iba yo a trabajar, pero no progresó la empresa. Mi abuelo murió, y mi padre necesitaba que alguien viniera a hacerse cargo de esto, y me vine para acá.

La productora de televisión, recuerda Maitret, se abrió en Austin Texas, con un socio norteamericano. Pero no resultó, “porque cuando la abrimos, había dos, y cuando la cerramos había sesenta. O le metíamos mucho dinero, o cerrábamos, y decidimos cerrar”.

A lo lejos, se logran ver los hatos de búfalos. Junto a la cerca, un hato de ganado romosinuano, unos animales de color canela, sin cuernos, que permanecían bajo la sombra de los árboles hasta que “Browny” se acercó para ensayar sus ladridos.

En la colina, se empezó a grabar lo que parecía una escena de la etapa más surrealista de Buñuel:

Un hombre de apellido francés –Maitret-, comunicólogo y cineasta de profesión, y productor de búfalos de agua, menciona a los directores de cine que más le interesan:

“Ettore Scola es de mis preferidos. Fellini me llama mucho la atención. Korosawa…muchos”.

-¿Pensó en dirigir alguna vez?
-Sí, desde luego. Era la idea.

-¿Y actuar?
-No. De actuación, nada.

-¿Ha escrito algún guión?
-Me he especializado más en el guionismo, sí. Por ahí tengo guardado algo que escribí hace mucho tiempo.

-¿Qué temas le interesan?
-El thriller político. En realidad me gusta todo tipo de cine.

-¿Le interesa la literatura?
-Sí, claro. Leo un poquito de todo-, confiesa el productor de ganado, que en realidad, según dice después, lee un promedio de dos horas diarias.

“Últimamente me he dedicado mucho a la literatura política. A los ensayos políticos. A los artículos y editoriales, y he dejado un poco la novela. Pero de novelistas, me gusta casi todo: desde Cervantes hasta Pérez Reverte. De todo un poco”.

-¿Aquí, en el rancho, tiene una buena biblioteca?
-Más o menos. Dos paredes-, dice modestamente.

-¿No se siente ajeno a este lugar?
-No. Porque ya son muchos años que llevo aquí.

Además, reconoce, una de las razones por las que no siguió la carrera del cine, “era precisamente la ciudad. Me quería salir, y desgraciadamente, todo está concentrado en la capital”.

A punto de iniciar una jornada más de actividades en el Rancho El Limón, Eduardo Maitret Collado expresa reflexivo: “me fui metiendo en esto, el negocio de la familia, que de alguna manera yo conocía desde pequeño: nací y crecí en un  rancho. Nací en San Rafael, Veracruz, y crecí en Acayucan, en el rancho”.

De repente, la entrevista regresa al tema de los búfalos de agua. Los animales que andan aquí por todas partes. A lo lejos, se ven los hatos en las “playas”. De cerca, refrescándose en las pozas, a un lado del camino.

-¿Cuándo se introdujo aquí esta especie?
-Hace dieciocho años. Mi abuelo, desde los años cincuentas, que fue por primera vez a traer cebú, vio los búfalos en Brasil, en donde tienen más de cien años que llegaron. Siempre tuvo la idea de para estas zonas tropicales húmedas de México, era bueno traer búfalos, pero por razones económicas, y sobre todo sanitarias, nunca los trajo.

Más bien, don Clemente Maitret, “se dedicó a mejorar el cebú, del que llegó a ser uno de los grandes productores del país. Sobre todo, de indobrasil”.

Y “por una casualidad”, agrega Eduardo Maitret, “en 1993, que nos encontramos con un señor norteamericano, el señor A.P. Lenners, que tiene búfalos en Estados Unidos, en Luisiana, Arkansas, y en Belice. Entonces, quería traer los búfalos de Belice y llevarlos a Estados Unidos”.

Por razones sanitarias, el gobierno norteamericano impedía a ese país la entrada de los búfalos, por lo que Lenners, les pidió que “de favor, los importaran a Mexico, para después, con las leyes sanitarias norteamericanas, exportarlos a Estados Unidos”, pero México, se negó también a aceptarlos, por un virus, llamado lengua azul”.

Tres años después, convencieron a las autoridades sanitarias para traer los búfalos de Belice.

Antes de eso, recuerda el productor, “pudimos traer los primeros lotes de Kansas y Luisiana”.

Finalmente, el señor Lenners, “decidió asociarse con nosotros y traer todos sus búfalos de Belice y Estados Unidos, hacia acá, porque se dio cuenta de que este, era el hábitat natural de los búfalos de agua: el trópico húmedo”.

Actualmente, afirma el ganadero, “ya no somos socios, pero seguimos manejando su ganado en forma de aparcería”.

La producción se destina al mercado nacional y “tiene ciertas ventajas sobre la carne vacuna”.

De acuerdo a Maitret, la carne de búfalo, “tiene 41 por ciento menos colesterol y diez por ciento más minerales que el ganado vacuno”.

-¿Cómo es el sabor?
-El sabor es casi igual. Muy parecido al del ganado cebú.

-¿Y los costos?
-Los animales que van al sacrificio, los hemos vendido un poco más barato que el ganado vacuno. La idea es que cueste más o menos lo mismo.

-¿Se está vendiendo carne de búfalo actualmente en Tabasco?
-Sí. Algunas de las personas que sacrifican el ganado, tienen mercado en Tabasco. Me parece que en algunos restaurantes.

En el rancho El Limón, explica Eduardo Maitret, “yo solamente tengo cría, que se envía a Veracruz, donde se engorda en corrales; los corraleros la venden a los mataderos, o la procesan, y se vende en Veracruz, Acapulco, y el D.F.”.

Un semental maduro, llega a pesar “un poco más de una tonelada”, mientras las hembras, “andan sobre los seiscientos kilos”.

La raza que se maneja aquí, en El Limón, “se fue haciendo en el Caribe, en Trinidad y Tobago, y le pusieron Bufalipso”.

Además de ser especialista en cine, Maitret Collado ha investigado a fondo el tema de los búfalos de agua: “Se dividen en tres tipos”, menciona, “los de río, que son los de La India. Los de pantano, que son de Indochina y de las Filipinas, y el Yak, de Mongolia, que es un búfalo con mucho pelo”.

Los búfalos de pantano, “son de menor tamaño, y este bufalipso, tiene mezcla de los búfalos de río y de pantano, entonces es de un tamaño mediano”.

Una especie muy rentable

El búbalo, búfalo de agua o arni (Bubalus bubalis) es un gran bóvido procedente del sudeste asiático. En la actualidad se encuentra tanto en estado salvaje como doméstico, y ha sido introducido en muchos otros lugares: hacia el año 600 lo hizo en Oriente Próximo y el norte de África; durante las Cruzadas o, más probablemente, en la época del Imperio otomano, en Bulgaria e Italia; y en el siglo XIX lo hizo en el norte de Australia, donde se ha asilvestrado y desarrollado algunas diferencias en su aspecto respecto a sus antepasados de Indonesia. No obstante, Asia sigue acogiendo al 95% de la población mundial de este animal en la actualidad.Búfalos de agua bañándose en una charca de TaiwanSe trata de un bóvido bastante grande, de 18 dm de altura en los hombros y que alcanza excepcionalmente los 1200 kg de peso en el caso de los machos.

Las hembras son más pequeñas y nunca superan 1 t. Gran parte del cuerpo está desprovisto de pelo o lo presenta rígido y en muy corta longitud, siendo su color variable desde el blanco hasta el negro. Los cuernos están aplanados y se curvan hacia atrás, con las puntas muy separadas, llegando a 12 dm de separación máxima entre una punta y otra. El apelativo de "búfalo acuático" o "búfalo de agua" procede de su preferencia por las áreas encharcadas o pantanosas, donde se sumerge parcialmente y camina sobre el lodo del fondo sin dificultad, gracias a sus anchas pezuñas que le impiden hundirse en exceso. Puede ser peligroso en estado salvaje, pero es un animal muy dócil cuando ha sido domesticado. Desde tiempos antiguos se le ha usado en el sudeste asiático preferentemente para tirar del arado, sobre todo en los arrozales, donde su capacidad para moverse en zonas encharcadas resulta muy útil y por ello es preferido a otros bovinos domésticos, como el cebú, el gayal o el banteng. En Europa (y especialmente en Italia) también cumple esta función, además de producir la leche para el queso mozzarella usado en las pizzas. También se aprovechan su carne y piel (últimamente, usada con bastante frecuencia para forrar los cascos de motociclista.

CLASIFICACION DEL BUFALO
  • Reino: Animalia
  • Filo: Chordata
  • Clase: Mammalia
  • Orden: Artiodactyla
  • Familia: Bovidae
  • Subfamilia: Bovinae
  • Género: Bubalus
  • Especie: B. bubalis




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