NOTICIAS

Se consuma la farsa de Romero Deschamps

​​​​​​​El líder del Sindicato petrolero impuso sus condiciones para renovar dirigencias locales y continuar su imperio.



Se consuma la farsa de Romero Deschamps

(Foto: Agencia)

18/10/2018 23:05 / Ciudad de México

Ahora sí, todo indica que Carlos Antonio Romero Deschamps tiene los días contados al frente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana. Y es que es tal la corrupción que permea en la dirigencia nacional y en las 36 secciones del STPRM, que los trabajadores exigen al gobierno entrante de Andrés Manuel López Obrador les ayude a terminar con el cacicazgo de 25 años.

En los últimos meses, la oposición ha cobrado cada vez más fuerza, y la disidencia creció, pese a que Romero Deschamps sigue teniendo el control y hace poco se reeligió como líder hasta el año 2024.

Apenas el domingo pasado, en un mitin en Villahermosa, López Obrador prometió que se terminará el "charrismo sindical" y habrá democracia en los organismos gremiales. "En especial, en el caso de los petroleros. Nada de elegir a sus líderes a mano alzada, que tienen que enseñar la ficha. El voto debe ser secreto y en urna".



Por ello, antes de que sea demasiado tarde, en un madruguete, Carlos Romero Deschamps convocó –de manera urgente– al gremio petrolero a votar para renovar las dirigencias de las 36 secciones, bajo la modalidad de escrutinio… donde cada sindicalizado deberá llenar una cédula donde se observa por quién emite su sufragio, además de agregar su nombre y número de trabajador.

Y luego, ante el amago de la Secretaría del Trabajo federal de fiscalizar las elecciones, para que el voto fuera libre y secreto, se anunció que así sería, pero en realidad no es así.

ELECCIONES AMAÑADAS
Trabajadores sindicalizados de cinco de las 36 secciones precisaron a Grupo Cantón que, desesperado, y "en un claro madruguete, Romero Deschamps pretende nuevamente imponer a sus incondicionales a través de elecciones seccionales amañadas".

Así, según lo explicaron los petroleros disidentes, Romero Deschamps giró instrucciones para que los candidatos a suceder a los 36 líderes seccionales, sean afines a su imperio, como actualmente sucede.

"Y por la premura y las trabas, ya no hubo tiempo en las 36 secciones de que postuláramos a nuestros candidatos opositores. El albazo fue evidente, y las elecciones de hoy (ayer) fueron amañadas, con un solo postulante en muchos casos", anota Carlos Ortiz, trabajador de la sección número 34.

Prueba de su dicho, es la fotografía que hizo llegar a Grupo Cantón de la boleta electoral, donde como único candidato a la secretaría general de la Sección 34 figura Miguel Cándido Hernández… alfil de Carlos Romero Deschamps.



De acuerdo a otros trabajadores disidentes, en el mismo tenor fue la votación en el resto de las 10 secciones donde ayer se realizaron comicios para renovar las dirigencias locales: incondicionales de Romero Deschamps, u otros candidatos a modo y sin fuerza para ganar.

"Todo fue una farsa orquestada por Romero Deschamps ante el amago de López Obrador de democratizar el sindicato. Es una mera simulación para aparentar elecciones libres, dejando atrás la modalidad de votaciones a mano alzada, pero imponiendo a sus leales para seguir tapando sus fechorías", precisa Carlos Ortiz.

Otro ejemplo de lo amañado del proceso que ayer inició, son las cartas que el mismo Carlos Romero hizo llegar a las secciones llamando a elecciones… bajo el método de escrutinio.

En una de las cartas de convocatoria, en poder de Grupo Cantón, se lee: "De conformidad con el inciso d) del Artículo 288 de nuestros estatutos generales, la elección se realizará por el sistema de escrutinio, por lo que el acuerdo de partes será el instrumento legal para elegir el procedimiento de elección…".



Es decir, que los trabajadores deben anotar su nombre completo y número de ficha, con lo que se nulifica de facto el voto secreto.

Trabajadores petroleros de Salamanca, Guanajuato –la tierra natal de Romero Deschamps– eligieron representantes de departamento, y se usaron boletas numeradas donde el trabajador tuvo que anotar su nombre, departamento, ficha (número de empleado) y su firma. La secrecía brilló por su ausencia y se consumó la farsa de Carlos Romero Deschamps…