VIVIR BIEN

¿Murió Jesús por nuestras enfermedades?

Cristo no murió por nuestras enfermedades. Él sufrió la ira de Dios causada por nuestra desobediencia.



¿Murió Jesús por nuestras enfermedades?

(Especial)

15/04/2018 05:06 / Centro, Tabasco

Por: Steven Morales

Hay un grupo de personas que creen que Cristo cumplió todo lo necesario en la cruz para sanar nuestras enfermedades. Estos dicen que podemos experimentar sanidad física e inmediata en esta vida. Dicen que si no experimentas sanidad, es  porque tú no tienes suficiente fe. 

Tal vez el pasaje citado más frecuentemente para apoyar esta postura es Isaías 53:4-5 “Ciertamente El llevó nuestras enfermedades y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido. Más El fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz cayó sobre El, y por sus heridas hemos sido sanados.”

En 2 Corintios 5:21, Pablo declara que la culpabilidad de nuestro pecado fue imputada a Cristo y que por esa culpa Cristo fue castigado en nuestro lugar. Es problemático entonces declarar que Cristo también murió por nuestras enfermedades porque no hay culpabilidad en nuestras enfermedades. La Biblia nunca nos instruye a confesar nuestras enfermedades. Nunca nos instruye a orar, “Perdónanos nuestros cánceres, gripes, e infecciones”. Nuestras enfermedades no son pecados. 

Claro, la enfermedad es el resultado del pecado, pero eso no significa que cada vez que nos enfermamos es por causa de un pecado. Tampoco significa que la enfermedad es un pecado en sí. Cristo no murió por nuestras enfermedades. Él sufrió la ira de Dios causada por nuestra desobediencia.

Entonces, ¿qué quiere decir Isaías 53 cuando dice que llevó nuestras enfermedades y cargó nuestros dolores? En pocas palabras, esta frase es una metonimia en la cual el autor cambia el efecto por la causa. El pecado es la causa, del cual la enfermedad es uno de sus muchos efectos. Cristo cargó nuestros dolores, no en el sentido de que personalmente experimentó todos las enfermedades humanamente posibles: dolor estomacal, úlceras, apendicitis, etc., sino que Él sufrió la ira de Dios contra la maldad humana que causó tales cosas como dolor y enfermedad. Entonces, es teológicamente incorrecto decir que Cristo murió por nuestras enfermedades de la misma manera que murió por nuestros pecados.

Sin embargo, esto no significa que no hay esperanza para el cristiano enfermo. De hecho, la muerte de Cristo en la cruz sí tiene poder para sanarnos. La pregunta simplemente es: ¿cuándo? Mientras experimentamos comunión con Dios en el presente por causa de la muerte de Cristo en la Cruz, esperamos la consumación de esta relación hasta que Cristo regrese.