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'No tengo la alegría de celebrar'

Reconstrucción avanza a cuentagotas en San Gregorio, Xochimilco, donde el sismo dejó a miles sin casa.



'No tengo la alegría de celebrar'

(Agencia Reforma)

El pueblo busca levantarse con la herida aún fresca por la pérdida de vidas.

17/12/2017 10:12 / Ciudad de México

A unas cuadras del centro de San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, Irma Guadalupe Delgado bromea con una vecina en la víspera de su santo: "¡Mañana quiero fiesta acá!".

"Al fin ya le emparejaron el terrenito", responde la vecina, refiriéndose al lote donde estaba la casa que Guadalupe habitó con su familia por 50 años, demolida por el sismo del 19 de septiembre. No ha recibido recursos del Fonden.

A la mujer de 67 años le preocupa que ya terminaron los apoyos para la renta que dio el gobierno a los damnificados, con lo que ella y su esposo, Adrián Páez, alquilaron un cuarto en el barrio de San Andrés.

"Sé que con frijolitos o algo se puede, pero no tengo la alegría de celebrar la Navidad", dice.

"Extraño mi lugar. Por eso casi todo el día estoy acá, a ver si hay alguna ayuda del gobierno o de alguien para hacernos las casas".

Guadalupe dice que no quieren deudas. Se niegan a aceptar un crédito del INVI ofrecido por el gobierno capitalino. Y pregunta dónde quedaron las donaciones del extranjero.

"Nos toca el sismo cuando estamos más acabados, ya sin fuerzas. Si nos hubiera tocado de jóvenes, nos reiríamos de la vida", dice con una sonrisa desganada.

Por otro lado, los comerciantes de hortalizas que se colocaban afuera de la Parroquia -cuya barda se derrumbó- han tenido que trasladarse a las afueras del pueblo.

Habitantes llenan garrafones de agua en llaves públicas, ante la carestía del líquido en sus viviendas.

Sobre la calle Cuitláhuac, Juana Umbelina García, de 54 años, aún espera un dictamen de demolición.

En su vivienda, apuntalada con polines, hay documentos pegados como parte del censo que realizó la Secretaría de Desarrollo Urbano, Territorial y Agrario, para canalizar los recursos del Fonden. También hay un cartel de agradecimiento al pueblo de México por su apoyo.

La mujer, quien usa muletas para trasladarse debido a su artritis, duerme con su hija de 20 años en la casa de una vecina.

Como el sismo derrumbó una papelería que tenía en la parte frontal de su casa, Juana apenas se sostiene con la renta que recibe de un pequeño local comercial.

Ya le dieron recursos del Fonden, pero teme que si los usa, pierda el derecho de reconstrucción por parte del gobierno local.

"Si toco un centavo de ese dinero pierdo la oportunidad de que me reconstruyan mi casa...", explica.

Juana espera que los integrantes de la asociación 19 de Septiembre acudan con personal capacitado que revise su vivienda. Los recursos provienen de los 700 millones de pesos que el Fondo de Apoyo a la Infraestructura Social (FAIS) destina para las 16 delegaciones de la Ciudad de México. Las viviendas reconstruidas, de las que ya hay una muestra en el pueblo, medirán de 45 a 62 metros cuadrados.

La asociación censó las viviendas afectadas y a sus pobladores: mil 396 viviendas dañadas, de las cuales 158 colapsaron; 251 fueron programadas para demolición, lo que ya ocurrió con 93, a partir del 20 de octubre.

En cada demolición se coloca una manta: "El Gobierno de la Ciudad de México y la Asociación Civil 19 de Septiembre trabajan en la demolición de esta vivienda afectada por el sismo".

Carmen Saldaña asegura que su asociación, integrada por una treintena de personas, no tiene vínculo partidista. Pero no descarta que busquen un cargo público en las próximas elecciones.

"Si alguno de los miembros de nuestro equipo, el que sea, tuviera la posibilidad de tener una posición política para las próximas elecciones, para mí será un gran gusto. Todos los integrantes de nuestra asociación han trabajado de corazón. No es por ningún sueldo. Cualquiera de ellos tiene la capacidad, la templanza y la madurez para poder desempeñar un cargo. Pudiéramos dar continuidad a nuestro trabajo. Tratar de arreglar muchísimos otros problemas que tenemos en nuestra comunidad...".

Los pobladores ajenos a 19S comenzaron a reparar sus viviendas con recursos propios, o con lo que les prestó el INVI.

Los habitantes relatan que primero recibieron una ayuda de Morena (2 mil 400 pesos), pero de la delegación gobernada por ese partido no recibieron nada. La Fundación Tzu Chi de Taiwán los ayudó con 12 mil pesos.

Marco Antonio Serralde, profesor jubilado, es uno de los que pidió un crédito del INVI.

Integrante del comité de Feria, encargado de organizar las celebraciones del pueblo, advierte que los festejos en su comunidad serán mínimos, tanto en las Posadas como en la celebración anual del 12 de marzo, que duraba una semana. Una de las propuestas, explica, es canalizar la organización de la fiesta del pueblo para ayudar a los damnificados.

El hombre de 57 años teme que la reconstrucción sea utilizada para sacar un provecho político. "Sólo el tiempo nos dirá", advierte.


 

‘Que Navidad llegue aquí’

José Manuel Ortega pensó que iba a pasar la Navidad en su departamento del edificio 3A, en el Multifamiliar Tlalpan, pero la realidad y el tiempo rebasaron su expectativa. El hombre de 40 años aún no define dónde pasará la Nochebuena.

Aquetzalli, una niña de 7 años de edad, se emociona y aplaude a su lado cuando ve que el campamento ya tendrá su árbol de Navidad.

Otros damnificados confiesan que tenían la esperanza de volver a sus casas antes de Navidad.

"En el fondo, uno sabe que aquí promesas'íbamos a estar", dice Nicte Ha Brito Becerril, madre de Aquetzalli y de un bebé de un año, llamado Ramsés.

Lo más seguro, prevé la mujer de 37 años, es que pase ahí el 24 de diciembre.

Habitantes de los 500 departamentos que conformaban el Multifamiliar Tlalpan están con familiares, amigos, o alquilaron una vivienda.

Aunque la tensión continúa en los campamentos -en el parque ha habido golpes entre vecinos, y en el Centro Comunitario los trabajadores no se hablan con los damnificados-.

Tres meses después del sismo, el espíritu navideño llegó también con los damnificados, que ya organizaron sus primeras preposadas. Los árboles navideños alumbran las noches entre las tiendas de campaña, donde los juguetes, los alimentos preparados y las ollas con ponche son el mejor donativo que podrían recibir aquellos que se quedaron sin casa.




'Sólo tenemos promesas'

En la colonia Portales, en la delegación Benito Juárez, el tráfico fluye casi con normalidad, entre edificios acordonados por cintas amarillas.

Han pasado casi tres meses del terremoto del 19 de septiembre, y las mantas en las que los damnificados demandan a las autoridades respuestas siguen ahí. En el campamento del edificio de Sevilla 405, el árbol de Navidad que se encuentra en el centro de la carpa de lona azul.

Blanca Morales, administradora del inmueble, asegura que a casi tres meses del sismo todo sigue igual: "Estoy en un chat donde estamos los vecinos de edificios dañados de Benito Juárez y, al parecer, todo estamos igual, nadie ha recibido información puntual y ya va para tres meses. Morales señala que ella y otros damnificados pasarán la Navidad aquí, pues hasta ahora, lo único que han organizado son las guardias del 24 de diciembre. Continúan en espera de una respuesta del gobierno capitalino, y no han visto un sólo ladrillo del proceso de reconstrucción. Las constructoras siguen levantando nuevas torres de departamentos., dijo Blanca Morales, en tono enojado.


Con información de Agencia Reforma.