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Star Wars: VIII, emocionante

Es el filme de conexión, de engranaje. El pase de antorcha, el de una generación que da lugar a otra de personajes.



Star Wars: VIII, emocionante

(Especial)

15/12/2017 14:42 / Centro, Tabasco

Si el final de El despertar de la Fuerza dejaba planteadas una decena de preguntas -si Rey es hija de Luke; si es una Jedi; quién es Snoke; por qué Luke se autoexilió; ¿Kylo Ren sufre remordimiento por haber asesinado a su padre?; alguna cuestión referida a Finn, en cuanto a la posibilidad incierta de que fuera un Jedi y/o pariente de los Skywalker-, no sucede lo mismo con el de Los últimos Jedi. Queda abierto, claro está, porque sabemos que es el jamón del medio de una nueva trilogía. Pero sólo hay tres puntos suspensivos.

Es el filme de conexión, de engranaje. El pase de antorcha, el de una generación que da lugar a otra de personajes.

Los últimos Jedi tiene la que tal vez sea la mejor batalla de láser de la saga. Unos vuelcos en la trama que sorprenden al estilo “Luke, yo soy tu padre”, o la muerte de aquel personaje mítico que sucedía en El despertar de la Fuerza.

Tiene entusiasmo, espectacularidad. También tiene baches. Tiene, como suele ser, tramas corriendo en paralelo, y tiene a Mark Hamill como un barbado y cuasi depresivo Luke, con más diálogo que nunca.

Se dice que una buena película tiene que tener a un malvado a su altura. Aquí, los malvados, como en El despertar..., son Snoke y Kylo Ren. No se sabe de dónde previene el primero -tampoco por qué se corporizó con cara como de corteza de árbol-, y la conciencia del segundo es lo primordial. No en vano es nieto de Darth Vader, y sobrino de Luke. Es como tener en casa un padre de Boca y una madre de River, un tironeo en eterna disputa.