NOTICIAS

La múltiple tragedia del Multifamiliar

Sus habitantes viven en la cancha tras el sismo del 19 de septiembre, cuando los edificios colapsaron.



La múltiple tragedia del Multifamiliar

(Agencia Reforma.)

La Del. Coyoacán planea mudar a estos damnificados al Centro Comunitario Francisco I. Madero.

22/10/2017 09:38 / Ciudad de México

Un habitante del Multifamiliar Tlalpan, con micrófono en mano, llama a sus compañeros de la asamblea vecinal a buscar la armonía y a concentrar sus energías en la reconstrucción de la unidad habitacional: "Estamos a dos meses de la Navidad", les advierte, "háganse a la idea de que la vamos a pasar todos juntos".

Ha pasado un mes desde que el sismo magnitud 7.1 sacudió la capital del país y, en la Iglesia del Patrocinio de San José -donde sesionan los vecinos desde que conformaron su asamblea general- el hombre repasa las fechas establecidas por las administraciones capitalina y delegacional para entregar un dictamen que informe sobre el estado de la unidad habitacional.

Los damnificados aún no saben con certeza el futuro de su vivienda y su patrimonio, y será por lo menos hasta la primera semana de diciembre cuando conozcan el dictamen estructural que determine la condición de los nueve edificios que siguen en pie.

Los habitantes del edificio 1C, que colapsó, desconocen qué va a ocurrir con sus 40 viviendas.

Por lo pronto, la representación vecinal del Multifamiliar se opone a la aplicación de un crédito para pagar la reconstrucción.



La tensión
Sin un documento oficial, los vecinos del Conjunto Habitacional Tlalpan se las han arreglado para hacer sus trámites laborales o de servicios.

Patricia Baeza vivía hasta el 19 de septiembre en un departamento del edificio 2B, pagaba 7 mil 500 pesos de renta. Después del sismo, fue recibida con su familia por unos parientes. Pero cuando vio que la emisión del dictamen estructural tardaría, buscó un lugar de renta.

Aunque batalló para conseguir un sitio que no la obligara a firmar un contrato de por lo menos un año, la mujer relata que consiguieron un departamento de 6 mil pesos de renta al mes.

Ahora espera que las autoridades entreguen el dictamen a los vecinos a principios de diciembre.

"Hemos tenido mucho que ver para que se nos haga el poco caso que hasta ahorita nos han dado, porque de parte del gobierno mucha ayuda no hemos recibido. Los que nos han brindado ayuda son más bien los vecinos de las colonias. Nos han dado lo que el gobierno no nos ha dado". La madre de familia acudió la semana pasada a hacer guardia en el campamento.

En las asambleas vecinales son recurrentes las acusaciones de rapiña y los llamados a no abusar del apoyo de la ciudadanía.

Natalia Berry, una empleada de Aduanas de 47 años de edad, dice que, para mitigar las complicaciones de no tener la privacidad que poseía en el departamento que renta en el edificio 2B, se distrae haciendo limpieza en el campamento asentado en las canchas deportivas del Multifamiliar.

Lo que más extraña es darse un baño con toda calma.

No como en estos días en que el tiempo límite son 8 minutos en los autobuses colocados a un par de kilómetros de distancia de su tienda de campaña.

El impacto en su vida también implicó que haya dejado de hacer ejercicio. Ya no sale a correr.

"Estamos en un punto en que estamos hartos de estar aquí. Por cualquier cosita estalla la tensión. Ya nada nos parece, porque es difícil convivir con tanta gente. Con diferentes formas de vida. Con diferentes costumbres. La tolerancia ya la hemos practicado al full", relata mientras pela una jícama que alguien donó.

"Ya estoy harta de hablar de lo mismo. No tenemos otro tema de conversación. Pasa el día y te preguntas: '¿y ahora? ¿Va a venir alguien a darnos respuesta? ¿Qué pasó con los peritos? ¿Qué pasó con el dictamen?'", se pregunta ella misma.

Sin embargo, la habitante del Multifamiliar desde los 5 años de edad asegura que, pese a las complicaciones, está dispuesta a permanecer en el campamento el tiempo que sea necesario.

Mantienen su lucha
"Esto es una resistencia y, como tal, la vamos a hacer. Aunque yo me vaya a rentar a otro lado, vamos a seguir. Uno de mis hermanos está aquí y el otro por su trabajo viene cuando puede", sostiene.

Después de que las autoridades locales les informaron a los damnificados que sería la primera semana de diciembre cuando tendrían el dictamen técnico, algunos ya se hicieron a la idea de pasar entre las carpas y lonas las celebraciones de Navidad y Año Nuevo.

Pero la tensión en los albergues no proviene sólo de la convivencia de los damnificados. En el caso de la primaria Fray Eusebio Kino, la poca coordinación entre las distintas autoridades ha generado conflictos.

Por un lado, la escuela ya está incluida por la SEP entre los planteles que deben estar dando clases.

La misma escuela, sin embargo, sigue incluida en el listado de albergues oficiales que el Gobierno de la Ciudad actualiza todos los días.

La mayoría de padres de familia presiona para que los alrededor de 300 alumnos vuelvan a clases, pero hasta el jueves pasado ni la delegación Coyoacán ni el gobierno central habían ofrecido una opción real para las 22 personas que habitan el lugar, entre ellas seis adultos mayores y cinco menores.

Las autoridades, sin embargo, aun no les informan cuándo se realizará. Ni qué esquema de reconstrucción están contemplando.

'No pensaba volver'

Nayelly Flores, madre de los niños Julián y Ximena, fallecidos en el sismo del 19 de septiembre, decidió no alejarse del Multifamiliar de Tlalpan al ver la situación en la que se encuentran las familias.

"Yo no pensaba volver aquí, pensaba que era unidad maldita. Perdí todo. No lo material. Para mí todo eran mis hijos. Yo no quería volver. Me fui tres días. Yo sólo pensaba en mis hijos", comenta a unos metros de los escombros del edificio 1C, colapsado.

La mujer de 38 años de edad relata que, en una visita que hizo a su madre, se dio cuenta que no sólo los habitantes de los 40 departamentos de su edificio no tenían dónde vivir, sino que las 500 familias del complejo tampoco habían podido regresar.

Decidió quedarse a apoyar a los vecinos.

"Ahorita no es el momento de acostarme a llorar... Tal vez más adelante", dice. Nayelly habita desde hace aproximadamente 8 años en el Multifamiliar. Trabaja en una tienda de abarrotes de la zona, donde a veces la acompañaban sus dos hijos y espera poder recuperar su departamento.


Con información de Agencia Reforma.