VIVIR BIEN

Por qué el calor nos pone violento

Las altas temperaturas no sólo traen aparejadas la deshidratación y el cansancio, también malestar anímico y angustia



Por qué el calor nos pone violento

(Especial)

El calor extremo produce alteraciones directas en la capacidad de descanso por factores físicos y biológicos

18/05/2017 16:55 / Centro, Tabasco

Los fenómenos climáticos extremos tales como el aumento continuado de la temperatura influyen de manera general a todas las personas y nos remiten a contactarnos con nuestras limitaciones como seres vivos. Recordemos que la vida y sobre todo la vida humana sólo es posible en las condiciones ambientales  y de temperatura sumamente acotadas que se dan específicamente en nuestro planeta y en ningún otro lugar hasta ahora conocido.

Cuando nos exponemos a la alta temperatura quienes no estamos acostumbrados, además de los efectos físicos y biológicos que ya todos conocemos tales como deshidratación, falta de fuerza, pesadez, agobio, etcétera, entran también en juego mecanismos psicológicos. Desde las estructuras más antiguas de nuestro psiquismo el calor extremo es vivido como una situación de alarma y una amenaza a nuestra integridad, algo semejante en menor grado a la asfixia; casualmente ese sentimiento de alarma es ni más ni menos lo que en la Psicología se denomina como angustia.



Los mamíferos, entre ellos el hombre, poseen la cualidad de regular la temperatura de manera automática. Somos homeotermos, la regulamos por un interjuego de factores ligados a la propia fisiología tales como la frecuencia cardiaca y la dilatación o constricción de los vasos periféricos, entre otros.

Los 37 grados son la temperatura corporal ideal, por encima de los 40 ciertas funciones y órganos empiezan a fallar, para que el cuerpo se mantenga en 37 grados la temperatura exterior debe estar alrededor de los 27. A partir de los 32 y hasta los 40 grados ambientales pueden aparecer calambres y agotamiento en el cuerpo de la persona (aunque la temperatura exterior no es la única que nos interesa ya que según la humedad tendremos la temperatura aparente que es la que cuenta). De los 40 a los 54 grados ambientales implica que el organismo debe limitar seriamente su actividad para sobrevivir, por encima de esa temperatura ambiental es muy probable que ocurra un infarto.

El calor extremo produce alteraciones directas en la capacidad de descanso por factores físicos y biológicos, al actuar sobre los mecanismos metabólicos. Influye de manera directa sobre la función enzimática, haciendo más lentos algunos procesos tales como la digestión y acelerando otros como la transpiración. 

El calor nos pone de mal humor. Y si se trata de temperaturas extremas combinadas con un alto porcentaje de humedad, todavía más. Eso es lo que dicen varios estudios científicos, que apuntan que el calor nos levanta el ánimo hasta que se convierte el bochorno y nos volvemos irritables.



El profesor de Psicología de la Universidad CEU San Pablo, Fernando Miralles explica que cuando el calor es excesivo «las personas meteorosensibles se vuelven más apáticas y se sienten cansadas».

Estos síntomas negativos se ven agravados cuando además del excesivo calor, existe humedad y viento caliente. «Las condiciones climatológicas actuales pueden aumentar los efectos negativos en la conducta de las personas. Esto se ve reflejado en una mayor falta de atención y un carácter más impulsivo, impaciente y de mal humor».

Más violencia

Los cambios en el clima también están relacionados con el aumento de la violencia en todo el mundo. Investigadores de la Universidad de Berkeley en California analizaron 60 estudios de todo el mundo con datos que abarcan centenares de años, y llegaron a la conclusión de que existe un vínculo "sustancial" entre el clima y los conflictos, con ejemplos como el incremento de la violencia doméstica en India durante sequías, y el aumento de los números de asaltos, violaciones y asesinatos durante las olas de calor en Estados Unidos.

El trabajo, publicado en la revista Science, sugiere incluso que las altas temperaturas también se relacionan con conflictos de mayor envergadura, como enfrentamientos étnicos en Europa y guerras civiles en África.

Con información de El País y Mdzol