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Desestiman presencia de 'moscos gigantes' en Mérida

Ante su necesidad de sobrevivir se han adaptado al entorno y han adquirido nuevos hábitos, pero nada extraordinario.



Desestiman presencia de 'moscos gigantes' en Mérida

(Agencias)

Actualmente hay un operativo especial para prevenir y controlar el dengue, chikunguña y zika en Yucatán, sin embargo, personas dicen observar proliferación de 'moscos gigantes'.

17/07/2017 15:45 / Mérida, Yucatán

En medio de reportes de “supermoscos” hallados en algunos puntos de las periferias de Mérida, el investigador Julián Everardo García Rejón precisa que son variedades de gran tamaño que siempre han existido, pero no son comunes en la ciudad, y ahora se acercan más por dos factores: la invasión del ser humano a su hábitat y el viento propio de esta temporada, que las arrastra.

No obstante, el profesor investigador del Laboratorio de Arbovirología del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Uady indica que el insecto en general se ha adaptado a nuevas condiciones de su entorno y ha cambiado sus hábitos de alimentación y de desplazamiento.

Esta evolución, de acuerdo con el experto, es resultado de la necesidad de supervivencia de los mosquitos.

Moscos, gigantes, Mérida
También augura que los próximos meses serán de elevada presencia del insecto, porque se esperan muchas lluvias después de que junio fue un mes atípico por los altos niveles de precipitaciones.

La variedad con la cual hay que tener más cuidado, recalca el investigador, es el Aedes aegypti, por su incidencia en la transmisión de varios virus, como dengue, chikungunya y zika. Tampoco hay que perder de vista al Cúlex, que es el más abundante en la temporada.

Entrevistado en su oficina de la Unidad de Ciencias Biomédicas del “Hideyo Noguchi”, el doctor García Rejón dice, al responder a las inquietudes de vecinos que han visto y matado moscos de gran tamaño, que no hay mutaciones de los insectos ni nada que se le parezca.

Esos moscos, explica, son del género Psoróphora, que tiene varias especies y son más comunes de zonas rurales.

“Siempre hemos tenido esos mosquitos”, añade. “Normalmente no están en la ciudad, son más bien de las sabanas. Ahora que empezó la temporada de huracanes se han presentado varios días de viento fuerte que los trae”.

El investigador, quien forma parte del cuerpo académico de enfermedades infecciosas y transmitidas por vector, señala que la destrucción de las sabanas es otro factor que obliga a esa clase de moscos a desplazarse. Cita como ejemplo que son comunes en áreas como las aledañas a la comisaría Dzidzilché, pero en esta parte ya están construyendo muchas casas y el mosco Psoróphora se ha tenido que mover a otras zonas.

“Obviamente, tienen qué buscar cómo alimentarse”, subraya. “Sin embargo, son muy visibles y eso nos ayuda, porque es más difícil que nos piquen si los estamos viendo. Lo ves llegar y lo matas. Claro, si te descuidas y te logra picar será algo doloroso porque, al ser una especie más rural, su probóscide es como para penetrar la piel de un caballo o una vaca, que es más gruesa”.

En relación con los hábitos de los moscos, el doctor García Rejón recuerda que por lo general se les asocia con costumbres diurnas y nocturnas, que en cierta manera se han modificado.

El mosquito, enfatiza, tiene que alimentarse en busca de su subsistencia y aprovecha cualquier oportunidad.

El especialista señala que en las ciudades dos de las especies más comunes —no las únicas— son el Aedes aegypti y el Cúlex. Ambas habitan, por lo general, dentro de las casas y sobrevuelan con horarios distintos.

“Por naturaleza, el Aedes es de hábitos diurnos, es decir, prefiere la mañana, cuando hay luz del Sol”, apunta. “El Cúlex, en cambio, es exclusivo de la tarde-noche, es el que no te deja dormir”.

Sin embargo, recalca que esos hábitos cambian dependiendo de las condiciones. Por ejemplo, si en las casas no hay nadie durante el día, pero sí en las noches, el mosco —cualquiera que sea la variedad— buscará cómo alimentarse y las personas son su principal fuente de alimentación.

En cuanto a la antigua creencia de que los moscos no llegaban a un segundo o tercer niveles de una casa u otro edificio, el entrevistado dice que eso ocurría porque los zancudos no tenían necesidad de hacerlo. Recuerda que en el pasado casi no había viviendas con un segundo piso y, por lo tanto, al subir una persona a otra planta ya no sentía la presencia del insecto.

“Los mosquitos han evolucionado”, agrega. “Poco a poco han podido vencer las condiciones de altura, no sólo de niveles de segundo o tercer pisos sino del nivel del mar”.

En otro lugar de esta página reproducimos más declaraciones del doctor García Rejón. En próxima entrega abundaremos en la entrevista.—