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El pintor José Chávez Morado recolectó centenares de teselas en una prodigiosa gama de colores: del amarillo azafrán al azul cobalto, sin olvidar el escarlata, el marrón o el púrpura. Fueron casi mil tonos que permitieron al artista crear en Ciudad Universitaria un mural de mosaico bizantino, uno de los más importantes del guanajuatense y en el cual trabajan restauradores del INBA para devolverle su esplendor.
"Pocos murales existen en el mundo con esta complejidad, derroche de color y monumentalidad", señala el restaurador Angel Perea, quien se desplaza ágilmente entre los varios niveles del andamio colocado en el Auditorio Alfonso Caso, cuya fachada superior exhibe la obra que Chávez Morado tituló La conquista de la energía.
Es uno de los murales que la UNAM lucirá restaurados para 2010, cuando festeje el centenario de su fundación, refiere José Manuel Covarrubias, tesorero de la institución. Pero se trata, acota, de una coincidencia, porque el patrimonio universitario se interviene de acuerdo a un programa y no para ligarlo a la conmemoración.
/amc
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