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Por Olga Borobio.
El crecimiento de la economía en la
parte oriental de Alemania tras la Caída del Muro de Berlín ha
avanzado más rápido de lo previsto, y en 2019 algunos estados del
oriente podrán alcanzar el nivel económico que se registra en el
occidente del país.
Lo anterior se dio a conocer hoy en un estudio del Instituto de
Economía Alemana en Colonia (IW) sobre el punto en que se encuentra
la economía en los cinco estados federados que conformaban la hoy
extinta República Democrática Alemana (RDA), a 20 años de la Caída
del Muro.
Si se toma en cuenta el panorama que ofrecía esa parte del país
a principios de 1990, cuando existía una infraestructura deteriorada
y se producía industrialmente sin tomar en cuenta los efectos sobre
el ambiente, hoy la situación en esa región es mejor de lo que se
preveía.
El presidente del IW, Michael Huther, recordó que en lo que fue
la RDA no existía un sector moderno de prestación de servicios, al
tiempo que se fabricaban productos que no servía para su venta.
Agregó que en 1991 el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita
alcanzaba una tercera parte del que se registraba en los estados
federados de occidente, mientras que en la actualidad alcanza el 70
por ciento.
Huther resaltó que el proceso de paridad entre la parte oriental
y occidental de Alemania avanza mejor de lo que se esperaba, y
precisó que desde 2000 el PIB per cápita en la parte oriental aumenta
un punto porcentual anual.
Resaltó que en caso de que ese desarrollo se mantenga, los
llamados "nuevos estados federados", es decir la ex RDA, alcanzarán
en 10 años el nivel económico de los estados de occidente con un
desarrollo económico débil, como Schleswig Holstein y Renania
Palatinado.
Sostuvo que ese desarrollo rebasó las expectativas de
convergencia de la llamada "teoría de Barro", según las que dicho
nivel económico no podría alcanzarse sino hasta 2028.
Subrayó no obstante que es "demasiado ambicioso" esperar que
toda la región oriental alcance el nivel promedio del occidente de
Alemania. "Ese valor es demasiado alto, dado que en la región
oriental no existen metrópolis económicas como Frankfurt, Munich o
Hamburgo", dijo.
Huther recalcó que en los estados orientales (Brandenburgo,
Mecklenburgo Pomerania Occidental, Sajonia, Sajonia Anhalt y
Turingia) existe sin embargo un "progreso económico continuo".
Indicó que el principal motor que ha impulsado la economía en
los nuevos estados es la industria, que representa 20 por ciento del
PIB, comparado con el 11 por ciento en 1992. En la parte occidental
del país la industria contribuye con 25 por ciento del PIB.
El estudio de IW precisó que en Turingia se registró el mayor
crecimiento de la industria de la transformación en los últimos 20
años al aumentar un 10 por ciento anual, seguido de Brandenburgo,
donde la industria registró un crecimiento por año de 8.0 por ciento.
"El nivel de 50 mil millones de euros de productividad de la
industria de la transformación registrado en 2008 en los nuevos
estados federados es tres veces mayor al que se presentó en 1991",
señaló.
"Sobre todo en Sajonia, Turingia y el sur de Sajonia Anhalt
surgieron fábricas de alta producción en el sector de la construcción
de automóviles, de la industria química y de fotovoltaica", abundó.
En el estudio se destacó que en otras regiones de Mecklenburgo
Pomerania Occidental y la costa del Mar Báltico se registró por otra
parte un alto desarrollo de la industria del turismo.
Acerca del problema del desempleo, que representa uno de los
principales retos de Alemania, se indicó que en octubre de 2009 la
tasa de paro en la parte oriental alcanzó 11.8 por ciento, comparado
con un 18.7 por ciento en 2005.
Se resaltó que en 2008 el nivel de desempleo (12 por ciento) en
la parte oriental del país representaba el doble del índice en el
occidente.
Se añadió no obstante que la crisis financiera y económica
global afectó sobre todo el mercado laboral en el oeste de Alemania,
donde en octubre 2009 se registró un incremento del paro de 0.6
puntos porcentuales al presentar una cuota de 6.6 por ciento.
El IW concluyó que debe ponerse fin a la "mentira" de creer que
algún día toda Alemania registrará el mismo nivel de desarrollo
económico, y precisó que es necesario reconocer que las diferencias
regionales permanecerán.
/rpj
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