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La crisis económica que azota a la población en general, el avance de las sectas religiosas y las lluvias, acabaron con la tradición del Día de Muertos, por lo que en la zona rural de la Chontalpa, Sierra y Ríos, la participación en los panteones fue mucho menor a la de otros años, en donde se notó la disminución de las ofrendas y veladoras en las tumbas que lucieron apenas con algún adorno.
Los principales panteones de los municipios de Nacajuca, Jalpa de Méndez y Cunduacán, lucieron vacíos en comparación de otros años, en los que miles de visitantes acudían desde tempranas horas a llevar las flores y veladores a sus seres queridos. Extrañando los rezos tradicionales acompañados de tamales, café y chocolates, que esta vez no se vieron.
Por otra parte, en los cementerios de las villas Sánchez Magallanes y Benito Juárez, municipio de Cárdenas, permanecieron completamente solitarios durante la mayor parte del Día de los Fieles Difuntos, debido a que las fuertes lluvias no permitieron la llegada de familiares y amigos de los fallecidos como ocurre cada año.
En la zona Sierra como Macuspana, la mayoría solo llegó a dejar un ramo de rosas, los asistentes señalaron que otros de los factores que afectan a la tradición del día de Todo Santo y Día de Muertos, son las disposiciones de las sectas protestantes, quienes inculcan la no creencia en el camino anual de todos los que ya fallecieron.
La asistencia de pequeños grupos a “quemar vela”, se hace menos numerosa, por lo que las ofrendas o altares igual dejaron de tener presencia en éste 2009, pese además de que es día de asueto.
Pocas ventas del comercio chontal
En Jalpa y Nacajuca los más perjudicados fueron los expendedores de flores que se quedaron con sus mercancías en sus locales improvisados.
Explica don Juan Méndez y Carmen Isidro, que la causa fue que la gente no compró pese a vender los mazos a 20 y 30 pesos, sus inversiones que van de 1 a 10 mil pesos, ahí se quedaron no hubo ventas porque sencillamente la gente no salió al camposanto.
/amc
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