Por Carlos Meza.
Representantes de países
desarrollados expresaron hoy aquí que mantienen la expectativa de
lograr un acuerdo global en la lucha contra el cambio climático, pero
reconocieron que aún hay diferencias para definir su contribución.
El jefe de la delegación de Estados Unidos, Jonathan Pershing,
afirmó que su país "no se quiere quedar fuera del acuerdo" que se
busca alcanzar en la Conferencia de Copenhague de diciembre próximo,
y que por ello trata de que su proceso interno sea más rápido.
En la cita que del 2 al 6 de noviembre se realiza en esta ciudad
del noreste de España y que es preparatoria a la de Copenhague, se
trata de avanzar en los temas pendientes para el acuerdo, entre los
que destaca que los países ricos asuman sus compromisos de reducción
de emisiones de gases de efecto invernadero.
Asimismo, los países desarrollados deben definir el
financiamiento para los programas de adaptación y mitigación del
cambio climático en los países en vías de desarrollo, todo lo cual
debería quedar aprobado en Copenhague.
Pershing reconoció que "quedan sólo 34 días (para la conferencia
en la capital danesa) y mucho trabajo por hacer, pero también hay que
reconocer que en Estados Unidos este proceso se mueve más que hace un
año", al ser éste un tema de interés del gobierno del presidente
Barack Obama.
Recordó que la ley propuesta por el gobierno para aplicar una
política definida contra el cambio climático se encuentra en el
Senado, y que además se plantean medidas internas, más las acciones
de los estados.
Asimismo, el funcionario estadunidense reconoció los esfuerzos
de China para limitar el aumento de las emisiones de gases de efecto
invernadero, con planes de energías renovables y política sobre el
carbono.
Por su parte, el ministro de Medio Ambiente de Suecia, Andreas
Carlgren, dijo que hay avances importantes entre los países
desarrollados, y que la Unión Europea (UE) defenderá sus propuestas
para tratar que el acuerdo en Copenhague sea ambicioso.
No obstante, sostuvo que los países desarrollados aún deben
mostrar su liderazgo en este proceso, ya que se busca que ese acuerdo
de Copenhague sea ambicioso, vinculante y que tome medidas
inmediatas.
Recordó que la semana pasada la UE (presidida por su país este
semestre) adoptó medidas, como la propuesta de reducir sus emisiones
en 2050 al 20 por ciento respecto al nivel de 1990, aunque podría ser
de 30 por ciento si otros países ricos asumen sus compromisos.
Aclaró que la UE respaldará que sea de un 80 por ciento si la
totalidad de países ricos adoptan sus compromisos y los países en
vías de desarrollo también presentan planes de limitación de aumento
de emisiones.
Sobre el financiamiento, apoyó que del total de 100 mil millones
de euros (unos 145 mil millones de dólares) que anualmente
necesitarán los países en vías de desarrollo al año 2020, entre 22
mil millones y 50 mil millones de euros (32 mil millones y 74 mil
millones de dólares), sean de aportación pública de los países ricos.
A estas cifras, se añadirían entre cinco mil millones y siete
mil millones de euros (entre siete mil millones y 10 mil millones de
dólares) aportados después de Copenhague y antes de 2012, todo ello a
manera de propuesta.
Carlgren expuso que un 20 por ciento de reducción de emisiones
es seguro que se logre por parte del bloque.
El jefe negociador de Cambio Climático de la Comisión Europea
(CE), Artur Runge-Metzger, anunció que en breve se conocerán los
datos de reducción de emisiones por país de la UE, y a partir de ello
se definirán las medidas adicionales que se deben tomar.
Por su parte, la ministra de Medio Ambiente de Dinamarca, Connie
Hedegaard, expresó su deseo de que en Copenhague se pueda destacar el
papel de Estados Unidos para tratar de llegar al acuerdo global.
Como ministra anfitriona a la conferencia de diciembre que ella
misma presidirá, pidió a los delegados tratar de avanzar lo más
posible para que los jefes de las delegaciones nacionales puedan
tomar las decisiones correctas en Copenhague.
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