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Por Alejandra Urbina
En los estrechos canales prehispánicos de Sian Ka´an, en Quintana Roo, antes de que salga el Sol, la negrura de la madrugada confunde el agua con la tierra y los vigilantes que cruzan esos 24 kilómetros de caminos de agua dulce, desde el mar hasta la laguna de Muyil, se guían sólo con la luz de las estrellas que se refleja en el agua.
Y es que el pueblo maya está acostumbrado a ver el cielo desde tiempos antiguos; por eso, la NASA se ha interesado en estudiar la astronomía prehispánica de esa cultura y vincularla con la ciencia astronómica moderna. Los codirectores del Proyecto Tradiciones del sol son los arqueólogos José Huchim, director de Uxmal; y la astrónoma Isabel Hawkins, directora del Centro de Educación de Ciencias en el Laboratorio de Ciencias Espaciales de la Universidad de California en Berkeley.
La doctora Hawkins, quien desde hace 20 años a través de la Universidad de California trabaja con la NASA en proyectos científicos y educativos, explicó en entrevista que la relación con el INAH inició en 2005, cuando llegaron a la zona arqueológica de Chichén Itzá para hacer la primera transmisión vía satélite del fenómeno de luz y sombras que se aprecia en la pirámide de El Castillo, durante el equinoccio de primavera. A partir de ese momento, dijo, nos interesamos en trabajar con los investigadores que estudian estos monumentos astronómicos de la cultura maya.
Eric Christian, científico de Heliofísica Espacial de la NASA sede Central, señaló que los científicos de la NASA “reconocen que el conocimiento local es muy valioso por lo que necesitan incorporarlo al conocimiento formal”.
Citó el caso de las novas (estrellas que aumentan su luminosidad de forma súbita y después palidecen lentamente) y los mecanismos que han hecho explotar a las estrellas más grandes del espacio, así como la Super Nova (estrella en explosión) Cangrejo que apareció en la constelación de Tauro, en julio de 1054 d.C. La explosión de la estrella fue observada por chinos y japoneses, así como por los pueblos indígenas americanos como los Indios Pueblo, en el Cañón Chaco de Nuevo México.
En la época prehispánica, los mayas tenían conocimiento de los astros por eso pudieron establecer el calendario y el ciclo agrícola. “El proyecto que llevamos a cabo tiene mucho que ver con ese conocimiento ancestral de la astronomía”, reseño el arqueólogo José Huchim.
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