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Vientos esotéricos
por Gaby del Valle
La llorona, tradición mexicana
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Publicado: 29.10.2009
En algunos pueblos y ciudades de nuestro México, dicen que se escucha un grito lastimero de un alma que ha perdido a sus hijos

¡Aaay, mis hijos! Se escucha en las calles solitarias, en medio de la noche...
Cuenta la leyenda, que el ánima de una mujer perturbada, ronda por las noches de luna llena, con tristes y prolongados lamentos. Es el grito lastimero de una mujer que viste un vestido blanco, con apariencia de viejo y un velo que le cubre por completo el rostro. Recorre las calles.

El ánima termina su penar en la plaza, en donde se arrodilla y mira hacia donde estaban los viejos teocalis de los indios, exhala un último y angustioso alarido y ahí, como una voluta de humo, se desvanece...para recomenzar su triste penar hasta la noche siguiente.

Se dice que esta misteriosa mujer, en vida se llamaba Luisa, era hija de un español y una india, y abandonó a sus padres por el amor de un hombre llamado Nuño, quien le prometió su amor para toda la vida. Con una supuesta promesa de matrimonio, ella se fue a vivir con él.

De esta unión tuvo dos hijos, pero la promesa de matrimonio no se cumplió. Las visitas de Nuño se espaciaron, hasta que un día por toda la colonia corrió el rumor de que Nuño se casaría, pero no con Luisa, sino con otra mujer. Luisa comenzó a buscar desesperadamente a su amado para que él le aclarara aquel rumor, pero Nuño se negó, enviando a sus sirvientes a echarla.

Luisa pasaba los días sin comer ni dormir esperando ansiosa la llegada de su amor sin que ése llegara. Y un día en que se daba una gran fiesta en casa de Nuño, Luisa entró y encaró a Nuño. Le pidió que se fuera y le entregó un cofre lleno de monedas de oro, diciéndole que no podía quedarse con ella, porque sólo era una india.

Luisa vagó toda la noche. Estaba perturbada y cuando llegó a su casa, tomó una daga y la clavó en el corazón de cada uno de sus hijos, comenzando su aterrador lamento. Los vecinos acudieron al lugar, y la tacharon de hechicera. A la media noche fue ahorcada.

Desde esa noche su alma vaga sin consuelo gritando ¡Ayyy! Mis hijos, ¡Mis pobres hijos!

Luz a los espíritus

En estos días, las almas malditas vagan por entre los espíritus buenos que vienen a visitar a sus deudos… confundiéndose entre ellos, para influir con su maldad el mundo de los vivos. Algunas de estas almas malditas ocasionan miedo, incertidumbre, desazón, tristeza, animadversión, terror, ira, confusión, maldad, rencor, odio y dolencias en los cuerpos a los que se adhieren como costras malignas. Su presencia siempre será atormentadora o hasta violenta, depende de la naturaleza de su víctima, su carácter o las circunstancias que está viviendo como un rompimiento, enfermedad, soledad o problemas económicos y de cualquier tipo, en cuyo caso agudizarán el dolor en el enfermo, las sensaciones de desesperación, y en otras situaciones, el enojo y los estados de violencia. Alejarlos no es fácil y se requiere de gran decisión, fuerza de voluntad y vehemencia, además de seguir el ritual inmediato.

Enciende tres veladoras: una blanca, una violeta y otra de color amarillo; la primera es para la paz del espíritu, la segunda para el reconocimiento y la tercera para la iluminación. Enciéndelas en forma de triángulo y en el centro coloca un bracerito con incienso. Haz oración y deja que la maldad del espíritu se aleje de tu vida.  Repite siete veces.

Literatura de la muerte
La muerte llama, uno a uno, a todos los hombres y a las mujeres todas, sin olvidarse de uno solo -¡Dios, qué fatal memoria!-, y los que por ahora vamos librando, saltando de bache en bache como mariposas o gacelas, jamás llegamos a creer que fuera con nosotros, algún día, su cruel designio. Camilo José Cela

Diccionario del más allá
Purgatorio: (en latín, lugar purificador), según la doctrina católica, lugar donde el alma se purifica temporalmente de sus pecados veniales.
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