Entre lo sobrenatural y lo mágico existen creencias en nuestro país que a pesar de los años se siguen conservando.
Los curanderos
Queridos amigos, en el número anterior hablábamos de la capacidad intrínseca de curar el cuerpo y el alma, que todos poseemos. Y seguro tú quieres desarrollarla, sobre todo en este tiempo importante cuando se celebra la muerte por medio de la vida, es decir que sólo podemos guiarnos hacia el camino del más allá, desde aquí, con una buena labor presente, sabiendo que igual trabajamos por el futuro. Y bueno, hoy aprenderemos a usar la energía de los espíritus de luz, para curar dolencias, pesares, cuestiones sencillas. Los milagros están en manos de Dios, no en las nuestras.
Comencemos con la oración:
Frota tus manos una con otra hasta sentir calor y dirige las palmas hacia el cielo, con tus ojos cerrados.
Padre Dios bendito, te ofrezco mi propia energía imperfecta, para conectarme con la perfección infinita del universo, que eres tú mismo. Permíteme ofrecerme como instrumento transmisor de tu luz curativa a través de los espíritus iluminados, para servirte como instrumento de sanación. Que mis manos sean el receptor que transfiere tu misericordia hacia quien sufre y los benditos espíritus de luz y curación, puedan ejercer tu voluntad sobre el enfermo. Concédeme, Señor, esta caridad, no como una gracia personal, sino para quien sufre. En tus manos estoy y a tu piedad ofrezco a mi enfermo. Bendito seas.
En seguida, coloca tus manos sobre la cabeza del enfermo y la tuya, para establecer comunicación espiritual. Después, vuelve a frotar tus palmas una contra otra con fuerza y procede a pasar tus manos por la cabeza, ojos, nariz, etcétera, hasta llegar a las plantas de los pies. Entre tanto, ve repitiendo las oraciones que te sepas de memoria y otras más que salgan de tu corazón, sin llenarte jamás de arrogancia por creer en la capacidad personal de curar o aliviar, porque toda fuerza proviene únicamente de Dios y sus seres espirituales, a quienes debes llamar todo el tiempo para que sean quienes alivien el dolor, si es la voluntad del Señor.
Visionarios del terror
Juan Evangelista. La importancia de este apóstol trasciende porque fue él quien escribió El Apocalipsis, para cuyas visiones probablemente influyó la crítica época que vivía el imperio romano, veinticinco años después de la muerte del loco emperador romano Nerón. Juan figuró, junto con su hermano Santiago entre los primeros discípulos de Cristo. Fue así mismo el apóstol que vivió durante más tiempo, aunque se ignora, aunque se ignórale lugar y la fecha de su muerte. El Apocalipsis fue originalmente escrito en griego y consta de 22 capítulos, frecuentemente sacados a relucir cuando se tata e anunciar el próximo fin del mundo.
La muerte en México
Como fenómeno social, ha generado diversas ideologías a su alrededor que nos han llevado desde la sátira, el refrán y el dicho popular hasta frases célebres. La cultura de la muerte tiene para el mexicano enorme arraigo y creatividad, aquí tenemos algunos ejemplos:
Hay muertos que no hacen ruido y son mayores sus penas.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
El muerto al hoy y el vivo al bollo.
Sobre el muerto las coronas.
A mí las calaveras me pelan los dientes.
Como la muerte de Apango, ni chupa, ni bebe, ni va de fandango.
Amigos hasta morir, pero de prestarte nada hay que decir. |