Serrat y Miguel Hernández
Hijo de la Luz y de la Sombra, así se llama el disco que sacó otro de los grandes intérpretes adoradores de la poesía Iberoamericana, Joan Manuel Serrat, como un gran homenaje a Miguel Hernández, a propósito de los cien años del natalicio del gran poeta.
Miguel Hernández, quien nació un 30 de octubre de 1910, en Orihuela, localidad alicantina, dejó un legado importantísimo para las letras. Este año, España estará de gala con varios eventos dedicados a un personaje más de la llamada Generación del ’27 – aunque debió de ser de la del ’35, por su estilo perteneció a la anterior y fue como dijo Dámaso Alonso: “el genial epígono del grupo”.
Miguel Hernández, quién lo dijera, tuvo que suspender sus estudios en algún momento de su vida debido a la situación económica de la familia, y tuvo que dedicarse al ganado, tal como lo hacía su padre para vivir, a quien por cierto no le gustaban las aficiones poéticas del hijo.
Con veinticuatro años viajó a Madrid y conoció a Vicente Aleixandre y a Pablo Neruda; con este último fundó la revista Caballo Verde para la Poesía. La amistad del poeta chileno, en conjunto con las ideas marxistas de éste tuvieron una gran influencia sobre el joven Miguel, quien se alejó del catolicismo e inició la evolución ideológica que lo condujo a tomar posiciones de compromiso beligerante durante la Guerra Civil. Murió de la peor manera, preso y enfermo; intolerado, débil pero enamorado, de su tierra y de su amada Josefina.
Su otro gran amigo, Ramón Sijé fue una influencia importantísima en su carrera literaria, a él dedica Elegía, y Juan Ramón Jiménez es quien se encarga de redactar el poema en El Sol, antediciendo: “En el último número de la Revista de Occidente publica Miguel Hernández, el extraordinario poeta de Orihuela, una loca elegía a la muerte de su Ramón Sijé y seis sonetos desconcertantes. Todos los amigos de la poesía pura deben buscar y leer estos poemas vivos… Que no se pierda en lo rolaco, lo católico y lo palúdico… esta voz, este acento, este aliento joven de España.”
Elegía
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
A limentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y sientro más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
Aclaro que mi finalidad nunca fue poner la biografía del poeta, para ello existe la ya tan buscada y no tan buena Wikipedia, sólo puse lo que me gustó del poeta, aunque prefiero mil veces leer sus poemas, así también se conoce la vida de un grande. Pero puedo recomendar varios artículos que ha escrito El País sobre él.
Ahora que me impresiona el jale que ha tenido el post de Joaquín Sabina vs Ricardo Arjona, y viendo cómo los apreciables y fieles lectores, algunos defendiendo a Sabina y otros al oponente, se destrozan por defender finalmente la poesía, no me queda más que decirles que Hernández en voz de Serrat sí es una verdadera garantía, porque como dice Serrat: “La gente me lo iba a pedir. La otra razón que me ha empujado a volver sobre la obra de Miguel Hernández, es la intemporalidad de su poesía, la vigencia de sus versos más allá del lugar y el tiempo en que vieron la luz, más allá del contexto en que nacieron, versos que siguen sonando tan sólidos y frescos como si hubieran sido escritos ayer y aquí”.
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Ya no veo más al vagabundo que vive cerca de mi casa. La última vez lo ví con sus cartones sobre la banqueta del Viaducto, esa gran avenida que tansporta agua, y en donde dicen se puede aparece La Llorona algún día de estos. No sé su nombre, no me atreví nunca a preguntárselo cuando vivió a sólo una esquina de mi edificio. Ese pobre hombre ya lleva varios destinos, seguro lo desalojan de un lado a otro.
Bolivia ha dejado de ser un país indigna y mendiga
. El comentario lo mando Juan Villa, quien además asegura que esta es la realidad de Genomma Lab:
Crítica
Después de ver tantas imágenes del terremoto que sacudió a Haití, nosotros los mexicanos no pudimos dejar de recordar lo acontecido hace casi 25 años, y en las mesas de restaurantes y en convivios familiares cada uno narra cómo le fue en aquel desastre que nos sacudió el alma, al menos uno de nosotros perdió a un ser querido o conocimos a alguien cercano que lo perdió.

