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…Y así fue cómo la nostalgia ganó

5 de julio del 2012

Es la primera vez que he tenido la oportunidad de ser funcionaria de casilla, me tocó ser la presidente de mi mesa, por tanto la responsable del buen conteo de votos y de llevar las boletas electorales al destino de todas las demás, en el Instituto Federal Electoral (IFE). Dije que sí, porque me parece importante ser parte de unas elecciones que se esperaban reñidas y esperanzadoras. En mi mesa, ganaba, hasta ese momento del primero de Julio, el candidato por el Partido de la Revolución Democrática, Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

 

En los últimos meses, en México se han dado manifestaciones en contra, y de manera muy directa, al que fuera candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, un hombre joven,  que algunas mujeres califican de guapo y sobre todo de empatía con el pueblo, sobre todo después de contraer matrimonio con una actriz de Televisa (la televisoras más grande en Latinoamérica). Sin embargo, es un hombre que ha demostrado poco talento, en sus discursos, en sus respuestas, y que intelectualmente deja mucho qué desear, es más bien un títere, no responde con sentido común, pero es por quien la gente votó, es triste reconocerlo, pero así es. No me cabe duda que la gente votó por él, y por tanto, por la desmemoria.

 

Aún no sabemos si hubo fraude, lo interesante es cómo desde el proceso se sabía que militantes del PRI regalaban hasta su alma para comprar votos a favor de ellos. Esto no es nuevo, son viejas costumbres. La gente votó por una seguridad, la gente de a pie constantemente decía que el PRI “sabe negociar con el narco”, que “antes no se veían tantos muertos”, “que siempre había trabajo”; y así fue como la nostalgia ganó.

 

Por otro lado, el otro candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Andrés Manuel López Obrador – a quien gran parte de la juventud mexicana apoyó desde el creado Movimiento 132 – ha decidido impugnar el conteo de votación. Le deseo suerte, pero yo no creo que pase de ahí. En mi opinión, es probable que gane la izquierda en México, cuando verdaderamente exista. No somos Brasil, ni España. Somos un país complejo, y la cercanía con Estados Unidos, nos hace muy dependientes, crease o no, de intereses y de manejos que ni control tenemos.

 

El Partido Acción Nacional (PAN) con su candidata Josefina Vázquez Mota, no era opción, y nada tiene qué ver el género, pero simplemente su partido perdió toda confianza y expectativa.

 

Ahora bien, los que tenemos memoria, sabemos qué significa el PRI en el poder: Régimen autoritario, inmaduro a las opiniones externas, inculto, más populista de lo que se ve, y ahora hasta es probable que veremos un desfile de vedettes entrar a Los Pinos. Es decir, un sexenio de telenovela, como le gusta al pueblo idealizar que así es la vida. Mi tristeza es infinita, porque sólo de pensar en qué hablara Peña Nieto con otros personajes de la vida política e intelectual, no sólo de mi país, sino del mundo, me da, lo que llamamos pena ajena, porque no tiene armas para quedar bien. ¡Puras vergüenzas!, tal como las hizo en su momento, Vicente Fox. Peña Nieto, ni un libro pudo mencionar en una presentación de la Feria del Libro en Guadalajara, ¡ni un libro!, y claro que es un indicativo, por supuesto que lo es, no es una exageración que un presidente no lea.

 

Sólo espero, que al menos cumpla más de la mitad de sus promesas de campaña, y que de verdad haya programas de salud, de educación y de trabajo, que son las prioridades de este país con tantos millones de pobres. Increíble que un mexicano sea portada de Forbes como el hombre más rico del mundo, y tanta gente, literalmente, no tenga ni siquiera de comer. Al que ganara, fuera del partido que fuera, se le tiene que exigir, ya que Felipe Calderón resultó el peor asesino de nuestra historia.

 

 

 

 

 

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