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Por Siempre Cortázar

3 de Septiembre del 2009

julioDe un armario viejo y olvidado por veinticinco años, emerge Papeles Inesperados, una serie de prosas, entrevistas y poemas que hoy se unen para darnos por última vez el lujo de encontrarnos con textos inéditos de Julio Cortázar (Alfaguara, 2009).

En el camino de sus prosas, encuentro interesante un par de textos sobre Rayuela (la novela más interesante y más leída de este autor), y aquí en lugar de resolvernos acertijos sobre La Maga y Horacio, Cortázar hace varias reflexiones de su percepción después de observar la magnitud de su obra…

“Escribí Rayuela para mí, es decir para un hombre de más de cuarenta años y su circunstancia…Rayuela fue leída por incontables jóvenes del mundo, muchísimos de los cuales eran ya parte en esa lucha que yo sólo vine a encontrar al final. Y mientras los ”viejos”, los lectores lógicos de ese libro escogían quedarse al margen, los jóvenes y Rayuela entraron en una especie de combate amoroso, de amarga pugna fraterna y rencorosa al mismo tiempo, hicieron otro libro de ese libro que no les había estado conscientemente destinado”.

Papeles Inesperados nace de la oportunidad de sus editores Aurora Bernárdez (su viuda y albacea) y Carles Álvarez Garriga, por recopilar, y ante todo componer, como en una pieza musical, todo un paradigma de episodios e historias de alguien muy querido en América Latina, que logró la universalidad por su estilo y personalidad.

Cortázar fue un hombre que viajó y conoció a mucha gente, fue cordial y gigante (1); bohemio y solitario acompañado. Hizo muy buena relación con escritores -en situaciones adversas y políticas- (con Ernesto Cardenal y Sergio Ramírez narra sus experiencias en Centroamérica).

Los textos de este libro son como decir: “Por debajo está el búho-sapo, el búho-sapo-hombre, algo como un gran terror que ríe una oscura operación conciliatoria”. Uno se imagina que muchos de ellos estuvieron calcados en una servilleta o en recibos de luz, como este: “En el amor todo monólogo se niega a sí mismo, como por razones paralelas todo diálogo es de alguna manera un monólogo en otra dimensión de ser; en el amor hablar es crear espejos, entrar en ese juego de facetas hielinas que se devuelven las imágenes desde un torbellino de cenizas y falenas”.

Las entrevistas son auto-entrevistas, divertidas y cuestionantes, aunque parecieran una irónica versión de los periodistas cuando preguntamos cosas cómo: ¿Cuál es la idea general de tu libro?. Así mejor Cortázar prefiere preguntar y contestarse, aunque sea en la obviedad.

De los poemas: pocos, pero también poco se lee sobre él en esta materia. Los títulos invitan como Blues for Maggie (sabemos que Julio era un gran conocedor del blues y jazz), acompañado de un epígrafe sobre un tema de Pablo Milanés. Otro que lleva por título Las buenas conciencias, de índole político, quizá parafraseando a Carlos Fuentes. Y sin olvidar su estilo, le compone lo mismo a la Mosca, que a la patria, que a la Maga, ese personaje del que Horacio/Julio escribió: “Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabiera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mi para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide extactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja”.

1.- Gigante en todos los sentidos; es conocido el hecho de que Cortázar padecía de una anomalía que lo hizo crecer toda su vida.

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  1. Vicente
    10 de Octubre del 2009 al 13:03 | #1

    Hola,

    Coincido contigo Cortazar es un grande y aunque su obra más conocida es Rayuela, considero que dentro de esta categoria debería de estar “Historia de Cronopios y Famas”.

    Y tu, ¿Qué eres, una cronopia o una fama?

    Saludos,

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