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La Fractura Mexicana

8 de Julio del 2009

Reseña publicada en La Crónica de Hoy
bartra
Crítico, explosivo, sobre todo trascendente, el estudio que de raíz aborda la transición democrática en México. Para ilustrarnos mejor, Roger Bartra, en su libro La Fractura Mexicana (editorial Debate, 2009) hace una radiografía al líder Andrés Manuel López Obrador, a través de su visualización de la cultura populista, además de revaluar las ideologías de izquierda y derecha que no consiguen ir de la mano, aún cuando la modernidad se los exige.

La tesis fundamental de Bartra sostiene que México se enfrenta no sólo a problemas de desarrollo sino a problemas de civilización: “Desgraciadamente, la discusión de estos problemas civilizatorios ha sido abandonada por muchos intelectuales y políticos”. En el capítulo ‘Los lastres de la derecha’, el también antropólogo desnuda a la derecha mexicana, principalmente bajo tres características: integrismo católico, mitos de identidad nacional y la defensa de la pequeña burguesía.

Por otro lado, más duro se muestra con la izquierda mexicana -que tampoco está conciente de negociar con la derecha -, es tan inmadura como la otra. Propone que “la izquierda debería ser capaz de gobernar la nave de la economía de mercado con eficiencia y al mismo tiempo impulsar una cultura laica, moderna y civil”. La izquierda en México se ha quedado con los términos viejos del socialismo que ya no operan visiblemente en las sociedades modernas y por tanto impulsoras de una nueva era.

El populismo y el liberalismo que propuso realmente López Obrador en su programa de gobierno, fue una mezcla insensata, dice el autor, de “vagas promesas a los pobres”. Y con ello dejó atrás la oportunidad de gobernar con un pensamiento socialdemócrata, como sucede en países de Europa, en donde la izquierda ha prosperado bajo esta premisa. “La socialdemocracia –esa gran ausente en la historia política mexicana-, es en buena medida una fusión de socialismo y liberalismo”.

En otro capítulo ‘La vida en la calle y la política’, subraya, a través de sus conocimientos y apoyado en los grandes teóricos del siglo XX, como son George Steiner y Walter Benjamín, los comportamientos de los individuos en las ciudades, en donde se enfrentan las fuerzas “del orden y el caos”. Asimismo, resalta que es en la calle en donde realmente se refleja el estado de ánimo de la población. Y precisamente esto nos remite a un escenario de elecciones como el que, sin duda, viviremos el domingo 5 de julio, en donde la ciudad de México se ha convertido en periódico mural de los políticos.

La Fractura Mexicana, seguramente nace de las tantas preguntas que tenemos los mexicanos de cómo va perdiendo escaños y credibilidad el PRD; de cómo los panistas aún no pueden soltarse de la hegemónica iglesia católica; y del miedo “de algunos” de cómo el PRI va retomando fuerza, una, no precisamente alentadora, (lo estamos viendo en el Estado de México, las familias clave regresan y no precisamente para ser unos buenos samaritanos). “Si queremos elevar la calidad de nuestra democracia, necesitamos que tanto las derechas como las izquierdas, se modernicen”, apunta Bartra.

Nos pone como ejemplo a Chile en donde las fuerzas políticas, pinochetistas, han unido a las socialdemócratas con la democracia cristiana, logrando con esto evitar “posibles regresiones”. Igualmente sostiene que en algún momento los gobiernos populistas desencadenarán un golpe de Estado, (y lo que es la vida, somos testigos recientes en Honduras).

En un capítulo final, Roger Bartra llama ‘Memorias de la Contracultura’ a un texto que se va aligerando con anécdotas del autor entorno a sus guiños con los beats. Su convivencia con algunos de estos exponentes (Ray Bremser y su esposa). Recuerdos al fin de ideologías que Bartra creía revolucionarias y revestidas de verdad. Pinta a escritores como Kerouac , Ginsberg y Burrouhgs como unos bebedores de México, pero sólo por considerarlo “salvaje y atrasado”. Al final, y con melancolía, Bartra dice que en aquellas reuniones de 1961 “creía firme e ingenuamente que me estaba montando en las nuevas olas del siglo”.

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