Moneda Ochentera
Cuando abordamos un taxi esperamos, sin lugar a dudas, un saludo amable, una plática tradicional sobre el clima, las noticias del día, o comentar qué mal conducen los demás, menos el taxista que nos lleva a nuestro destino. En la mayoría de los casos corremos con suerte, y eso sí rezamos para que no terminemos envueltos en un asalto.
Me dispuse esta tarde a parar un taxi -se me fue el taxista que venía escuchando a todo volumen a Michael Jackson, no dudé de su conmoción colectiva- en cambio me topé con el conductor equivocado. Un señor por demás cansado, devastado y enojado quién sabe por qué, pero les juro que yo no fui. Le dije: Sígase por todo Tonalá. Su vocho motorizado apuraba las luces preventivas, ganaba el carril de los automovilistas de atrás, y en un largo alto aprovechó para clavar su mirada en las portadas de revistas pornográficas, de un estanquillo de esquina.
Mientras palpaba esas actitudes, yo pensaba en que no era posible que nadie se hiciera responsable de la muerte de 47 niños, y de pronto compare la cara del taxista con la del gobernador de Sonora, Eduardo Bours, con esa fatiga y ganas de salir del hoyo. Y yo como madre que soy, de una hija de tres años, me dan ganas de llorar al imaginarme el dolo
r de esas familias (ante estas desgracias, siempre uno mira al cielo: “Dios que nunca me pasé a mí”; y aprendes a amar a tus hijos con más ganas, invariablemente).
Llegando al destino, pregunté si tenía cambio de un billete de cincuenta pesos, y dijo que no, sobrio y conciso –lo sospeché desde un principio-, así que vacié mi monedero con moneditas. Decidida a pagar, me topé con que la aparente moneda de cinco pesos no era sino un peso, pero con José Ma. Morelos; una moneda de 1985, ¡qué demonios hacía esa moneda en mi cartera!, y con las prisas que uno lleva, y con ese hombre jetón y yo sin dinero, así que busqué más y más, y cuando por fin parecía que completaba los trece pesos, volvía a salir Morelos, brillante y plateado pero pasado de moda. Estaba a punto de desistir pero el hombre me daba miedo, al fin completé con monedas de 10 ctvs y 20 ctvs.
Saben cuál fue su respuesta, las aventó por la ventanilla de su vocho verde y motorizado. Así nomás, con esos…Pero si se fijan, esa moneda nos remite a los ochentas, qué significará, ¿que el Rey del pop se hizo presente en el taxi? Hubiera pagado mi cuenta.

KERENINA:
Me gusta la forma que entrelazas diferentes temas. Mezclas temas de actualidad con pasajes chuscos.. No dejes de nutrisnos con estos emas que divierten e informan.
Saludos
Hola Karen:
Espero que estes bien y que prontito nos regales una más de tus crónicas en la ciudad más grande del mundo. Besos.