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A Propósito de Benedetti

8 de Junio del 2009

Otra forma de comunicar nuestros sentimientos: el Messenger.

Dicen que con la escritura los humanos desprendemos nuestras emociones de una manera más directa y sincera, tal como lo fueron o lo son (aunque en menor medida en esta época) las cartas de amor. En la actualidad podríamos afimar que nada ni nadie ha logrado lo que esta herramienta tecnológica. Al nick (o mensaje personal) podríamos denominarlo: verbo, y al messenger por sí mismo: el Sujeto, es decir, el que habla.

Digo esto poque a raíz de que uno de mis contactos pusiera un día: “Hay una tendencia en poner nombre y apellido en el messenger”, me senté a reflexionar justo después de coincidir en el tema. El motivo fue cuando al regresar de un velorio haría saber a todos, mi dolor ajeno, pues murió la madre de mi mejor amiga.

“Una pregunta se quedaba en el aire: ¿Realmente a todos les interesaba (aún cuando la mayoría de mis contactos son amigos de diferentes momentos de la vida) mis sentimientos, o el estado en el que me encuentro? Pasaban los días y como otra coincidencia, escuché mientras manejaba, a Adela Micha expresando lo ‘tonto’ que eran esas páginas de Hi5 o Facebook: “son para gente que no tiene nada qué hacer”, agregando que cómo era posible que hasta el ‘estado’ era importante escribir, es decir, el estado de ánimo que éstas páginas suelen pedir como dato.

Así que sin más me quedé un día, de esos que no hay mucho qué hacer, observando los nicks de mis contactos, y en definitiva en una ciudad tan inmensa como esta, ya no digamos sólo esta ciudad, sino en este mundo de tanta soledad, tenemos que alzar la mano y llamar la atención, no pasar desapercibidos. Me enteré de que fulanita se peleó con el “viene viene” (el franelero); o que otra: “Vendo sala rústica tres piezas” (claro por qué no usarlo como Aviso Oportuno), o de plano quien se las avienta largas: “No permitas que personas con el mal hábito de ser negativas derrumben tus mejores y + sabias esperanzas” ( además así con el signo de más, digo como para tratar de disminuir lo extenso de su mensaje); el que más me gustó fue este que les comparto: “Adios Maestro Benedetti. Ya te extrañamos. La táctica y estrategia se fueron contigo”, qué tal amigos, y escrito por alguien que me consta no lee poesía.

Y fue precisamente la muerte del poeta uruguayo, lo que hizo saltar mi curiosidad y mi sarcasmo más terrible. Porque de alguna manera ya sabíamos lo inevitable, el poeta ya estaba muy enfermo; pero al siguiente día del deceso todos quisimos participar, al no poder tener una columna en algún periódico, ni siquiera en el mural de la oficina, tenemos el messenger, y pues como decía mi maestro Óscar Wong: “Que Bendedeti, era Bendedeti”, y sí todos quisimos unirnos recordando dedicatorias en tiempos de bachillerato, o no?.

Así que bueno, resultado es que el Messenger ha funcionado no sólo como instrumento –nótese el verbo- del chateo, sino de catarsis emocional ante situaciones que van desde la cotidianidad hasta eventos políticos, sociales y bueno de todo. Ahora con lo de la influenza tampoco pararon los mensajes y las directas molestias y desconciertos. Habrá que ver ahora que se aproximan las elecciones, qué tanto es el interés de los mexicanos por votar.

Mientras tanto, amigos bohemios pues sigamos siendo autores de nuestras propias historias. He de confesar que de vez en cuando me preocupa cuando alguien escribe cosas como: “Dadle poder a un tonto y se volverá loco”. ¿A quién le quedaría el saco?

admin Crónicas

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