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Archivos de Noviembre del 2009

Pan en la casa de Dios

9 de Noviembre del 2009

jcvalle¿Qué haría usted si entrando a su misa cotidiana se encontrara con unos lienzos que muestran unos panquecitos? Pensaría: ¿Qué diantres es esto?, o se dejaría llevar como vals en el agua sin preguntar. Difícilmente la reacción es ésta.

¿Qué haría montada una exposición dentro de una iglesia en donde las piezas que destacan no son las de un santo, ni una virgen, sino el de un pedazo de pizza, y un pingüino (industrial)?

Y, sin embargo, el ejercicio de la liturgia no se pierde…

El Pan de Cada Día, Intervención pictórica en el espacio y tiempo religioso, es el nombre de la exposición itinerante del pintor mexicano Juan Carlos del Valle, la cual tiene como objetivo trasladar el concepto del pan que es llevado a nuestra mesa, a través de símbolo religioso: el cuerpo de Cristo, con el pan industrial, la pizza y las galletas; así la sangre, como el jugo de uva y mermeladas de fresa.

Dentro del camino nómada que lleva El Pan de Cada Día, las lecturas orantes van de la mano con el sacerdote en turno, quien rompe el esquema y mira – junto con sus fieles seguidores – una mancha de leche, un trozo de carne, un par de huevos estrellados, pinceladas de mostaza, catsup y mayonesa; galletitas que todos comemos, y que hasta las marcas reconocemos. Un collage de alimentos, que adentro de un sitio sacro pierden cualquier contexto logrando el objetivo junto con el artista.

Con cierto asombro, a veces con recelo pero creando la curiosidad necesaria en las exposiciones, el público asistente recrea la personalidad para continuar en más sedes hasta terminar en septiembre del próximo año. Cabe decir que con muy buena elección cada uno de los recintos: La primera se llevó a cabo en la Capilla del Colegio de Vizcaínas; la segunda, en la Parroquia de San Miguel Arcángel (Tacubaya); la tercera, en la Iglesia Parroquial del Señor de la Recurrección (Bosques de las Lomas).

¿Pero entonces cuál es la finalidad de Juan Carlos del Valle? El Pan de Cada Día, es un proyecto, sin duda contemporáneo, muy diferente a todo lo que el artista había hecho con anterioridad. Y por ello, con la validez de reinventarse logrando extraer por un rato, el arte sacro con lo abstracto, y con la metáfora del cuerpo y la sangre de Cristo en la cotidianidad de nuestras despensas.

Lo interesante sería plantear si en cada bocanada de un panquecito o de un pedazo de chicharrón, o de un sorbo de jugo de uva, tendríamos que colocarnos en La Última Cena, y recordar nuestra memoria religiosa. Llevar el pan a la boca, saciar la sed de nuestra alma, ¿qué es en realidad llevar la sangre y el cuerpo de Cristo?

“Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed”. (Jn6, 1-15, 22-35)

Queridos tabasqueños, para los que piensen en visitarnos en el Distrito Federal, o saben de alguien a quien le guste el arte, les pongo las fechas de las siguientes sedes: 3 de diciembre.- Parroquia Santo Domingo de Guzmán ( Mixcoac); enero 14.- Capilla Ma. Reparadora Rivera de San Cosme (Santa María La Ribera). Todas ellas, a las 19:30 horas.

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Y qué más decir de Joaquín Sabina?

3 de Noviembre del 2009

Y qué más decir de Joaquín Sabina? Es, hasta ahora el post más ruidoso del blog (Sabina Vs Arjona), ¿con razón, o sin ella? Pero para el desagrado de los fanáticos de Arjona, acaba de salir fresquesito: Tiramisú de Limón.


 

Dice unos de los lectores –con todo el respeto que se merece- que Sabina es muy vulgar y que además tiene una “infame apariencia de borracho”. Eso duele ¿no es cierto? Es más, creo que desde que no es un bebedor empedernido, lo hemos perdido. También dicen (benditos lectores) que es un rimador de primera y que es lo único que busca, créanlo o no, lo que menos hace Sabina es rimar, en fin; que aquí no se trata de convencer a nadie.


 

La apariencia de borracho y esa lánguida vestidura de calaca mal parida le ha dado tal fama que desde Madrid hasta la punta de Tierra de Fuego lo adoran y cantan sus canciones. En lo personal, lo que admiro de Sabina es su universalidad, habla de lugares y localismos muy madrileños; sin embargo, ha logrado ampliarlos en la manera en cómo escribe y cómo se expresa, sin componer solamente bonito. Lo importante de un escritor o compositor es que se exprese tal cual es, materializando su lenguaje cotidiano, sino canta un maniquí.


 

Ya no quiero hablar mal del ‘otro’ porque se desgarran las vestiduras, pero en serio, ya hablando en serio, no es así como hablamos todos, medio vulgares medio serios, ¿y nosotros los mexicanos? Quienes siempre sacamos el doble sentido hasta porque la mosca pasó, no, no puede ser que seamos tan mojigatos. ¿Dónde quedó el humor?


 

Como que me voy creyendo que a Sabina no todo el mundo lo entiende. Y que si habla mal de Dios? Uf, la blasfemia desde que es blasfemia se juzga mal. ¡Qué bueno que ya no existe la Santa Inquisición! A este pobre españolito ya le hubieran quemado los cojones.


 

Tengan piedad de él, ya es un hombre viejo, que sí, le quiso copiar a Bob Dylan (pésima copia, de acuerdo estoy) pero saben qué es lo peor, que Arjona insiste en ser como el vulgar y regenerado alcohólico de Sabina.


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