Pan en la casa de Dios
¿Qué haría usted si entrando a su misa cotidiana se encontrara con unos lienzos que muestran unos panquecitos? Pensaría: ¿Qué diantres es esto?, o se dejaría llevar como vals en el agua sin preguntar. Difícilmente la reacción es ésta.
¿Qué haría montada una exposición dentro de una iglesia en donde las piezas que destacan no son las de un santo, ni una virgen, sino el de un pedazo de pizza, y un pingüino (industrial)?
Y, sin embargo, el ejercicio de la liturgia no se pierde…
El Pan de Cada Día, Intervención pictórica en el espacio y tiempo religioso, es el nombre de la exposición itinerante del pintor mexicano Juan Carlos del Valle, la cual tiene como objetivo trasladar el concepto del pan que es llevado a nuestra mesa, a través de símbolo religioso: el cuerpo de Cristo, con el pan industrial, la pizza y las galletas; así la sangre, como el jugo de uva y mermeladas de fresa.
Dentro del camino nómada que lleva El Pan de Cada Día, las lecturas orantes van de la mano con el sacerdote en turno, quien rompe el esquema y mira – junto con sus fieles seguidores – una mancha de leche, un trozo de carne, un par de huevos estrellados, pinceladas de mostaza, catsup y mayonesa; galletitas que todos comemos, y que hasta las marcas reconocemos. Un collage de alimentos, que adentro de un sitio sacro pierden cualquier contexto logrando el objetivo junto con el artista.
Con cierto asombro, a veces con recelo pero creando la curiosidad necesaria en las exposiciones, el público asistente recrea la personalidad para continuar en más sedes hasta terminar en septiembre del próximo año. Cabe decir que con muy buena elección cada uno de los recintos: La primera se llevó a cabo en la Capilla del Colegio de Vizcaínas; la segunda, en la Parroquia de San Miguel Arcángel (Tacubaya); la tercera, en la Iglesia Parroquial del Señor de la Recurrección (Bosques de las Lomas).
¿Pero entonces cuál es la finalidad de Juan Carlos del Valle? El Pan de Cada Día, es un proyecto, sin duda contemporáneo, muy diferente a todo lo que el artista había hecho con anterioridad. Y por ello, con la validez de reinventarse logrando extraer por un rato, el arte sacro con lo abstracto, y con la metáfora del cuerpo y la sangre de Cristo en la cotidianidad de nuestras despensas.
Lo interesante sería plantear si en cada bocanada de un panquecito o de un pedazo de chicharrón, o de un sorbo de jugo de uva, tendríamos que colocarnos en La Última Cena, y recordar nuestra memoria religiosa. Llevar el pan a la boca, saciar la sed de nuestra alma, ¿qué es en realidad llevar la sangre y el cuerpo de Cristo?
“Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed”. (Jn6, 1-15, 22-35)
Queridos tabasqueños, para los que piensen en visitarnos en el Distrito Federal, o saben de alguien a quien le guste el arte, les pongo las fechas de las siguientes sedes: 3 de diciembre.- Parroquia Santo Domingo de Guzmán ( Mixcoac); enero 14.- Capilla Ma. Reparadora Rivera de San Cosme (Santa María La Ribera). Todas ellas, a las 19:30 horas.

Eso si ya pasamos al Mundial y el sábado se llenó de fiesta el Distrito Federal y la República entera, pero sucedió que en ese oportuno momento ¡zas!, la Compañía de Luz y Fuerza del Centro estaba siendo tomada por policía federal.
Incertidumbre por los medicamentos Primer Nivel. Se supone que nos saldrán más baras baras con sólo pedir el ingrediente activo, pero ya comienza a hacer ruido el asunto entre los ciudadanos, quienes esperamos no sólo el mejor precio sino una verdad que es en beneficio de lo más importante que tenemos que es la salud.
Amigos tabasqueños, soy una persona interesada en propagar lo que nos mandan a través de la Internet, ya que es la nueva modalidad para enterarnos de lo que opinan los ciudadanos como tu y como yo, finalmente un foro abierto este el de los e-mails (que aunque nadie tenga la razón absoluta, al menos sentimos que alguien del otro lado, nos lee).
El rebrote del virus H1N1 parece que de nueva cuenta nos tomará por sorpresa. Ya hay ciertos avisos que nos ponen en alerta pero parece que aún con todo no estamos actuando con determinación, al menos aquí en la ciudad de México.
El ambiente patriotero ha cambiado considerablemente, al menos aquí, en la gran metrópoli del país. En otros años, la fiesta se sentía desde una semana antes. Aunque cabe decir, no han desaparecido ciertos símbolos, como los disfraces, los cohetes, y cualquier cantidad de artilugios que nos refrescan un aniversario más de la Independencia.
De un armario viejo y olvidado por veinticinco años, emerge Papeles Inesperados, una serie de prosas, entrevistas y poemas que hoy se unen para darnos por última vez el lujo de encontrarnos con textos inéditos de Julio Cortázar (Alfaguara, 2009).