Hace unos días, en los comentarios que algunos de ustedes hacen en la página de Internet, me pedían que siguiera hablando de la relación de pareja y de cómo llevar, hoy en día, un matrimonio. Ya que estamos rodeados, de uniones sin compromiso, ni responsabilidad que no favorecen el crecimiento del matrimonio. Ciertamente el matrimonio es una decisión personal y libre para vivir en unión con mi compañero o compañera, lo que nos reste de vida. En ese caminar juntos, NO se pierde la individualidad, pero SI SE CONSTRUYE una vida en COMÚN UNIÓN. Con esto quiero dar a entender, que cada uno tendrá trabajos, gustos, habilidades…distintas, pero en lo trascendental, coinciden en caminar juntos hacia Dios. Claro, esto no es nada fácil, va a requerir, aceptación, fortaleza, prudencia, paciencia, templanza y mucho amor. Pero de ambas partes. No sólo uno va a poner y el otro no. LOS DOS, quizá en ocasiones a uno le toque dar más, pero en otras, será al revés y seguirán adelante. Uno de los problemas que yo veo, es que HOY en día, todo se quiere fácil, rápido y bien. Pero aún más complicado, lo fácil, rápido y bien, tienen diferentes significados para la pareja que vive en matrimonio, entonces no sólo la acción es complicada, sino que desde el propio concepto, ya no nos entendemos. Y vamos más al fondo, después de todo, vale la pena lo que se considera fácil, rápido y bien. Es realmente tan importante que ayude a construir al matrimonio. El hacerlo es de vital importancia. Y podemos seguir profundizando. Lo que yo considero fácil, será fácil para mi pareja. Al final, se dan cuenta que muchos problemas se hubieran ahorrado, con el simple hecho de sentarse a reflexionar y pensar si lo que el mundo de HOY me demanda, es realmente, lo que necesito, para construirme y construir un mejor matrimonio, familia, sociedad, país…. El matrimonio es de DOS. Y si ambos, cada quien desde sus posibilidades, está dando lo que puede y quiere dar. Seguramente podrán sortear, las subidas y bajadas que se les presentarán. Y muy importante. No hay que olvidar que Dios es el tercero en el matrimonio. Con Él, los hilos por delgados que parezcan, se vuelven de acero. Dios los bendiga. |