Durante la pasada administración granierista no solo sepultaron un tema fundamental en materia de empleo, sino que también se aseguraron de que no caminara en el Congreso de Tabasco: La apertura en las compras de Gobierno.
Así el tema se quedó en las sombras y desde ahí operaron a manos libres directores administrativos y jefes de compras, quienes sin que nadie les dijera nada manejaron las adquisiciones (que no tienen licitación de por medio y que representan varios cientos de millones de pesos), al antojo.
Las compras de gobierno pudieron ser un motor para micro y pequeñas empresas locales, y del propio empleo, pero terminaron siendo una 'maquinita de negocios personales'. Y lo grave del asunto es que hoy por hoy el tema está otra vez en el peor de los mundos: Los nuevos directores de administración llegaron sin herramientas para "amarrarles las manos" con una reforma a la Ley de Adquisiciones que está "formada" en el Congreso local en una larguísima cola de pendientes, por lo que pueden pasar varios meses antes de que alguien la desempolve. Así se está en el mismo riesgo: Compras que nadie sabe dónde están, quién la surte o cómo se entregan, y que preocupa ya a empresarios. Y no es que pueda pasar: Ya pasó. Y como no hay en la mayoría de los casos una licitación de por medio por los montos, tampoco como controlarlas.
El asunto no solo es un tema de transparencia, es también económico.
Por eso la Secretaría de Finanzas, la Secretaría de Desarrollo Económico y las propias Cámaras, tendrían que, en lo que el Congreso se ordena, ver cómo dar pasos para este reto enorme de Tabasco.
Un primer arranque sería transparentar los que se está comprando, por pequeños que sean los montos.*** En obras: La SCT Federal activará este año 15 proyectos por $2,558 millones en Tabasco