La diferencia, entre la liberación de Florence Cassez y los 200 mil reos que esperan sentencia y purgan condenas en nuestras cárceles, no es la violación de los derechos humanos, ni el "show" que el PAN armó con las televisoras para presentar "en vivo" la captura de la francesa.
No. La diferencia es que Cassez, que conoció y se enamoró en México del jefe de una banda de secuestradores y asesinos, resultó una mujer con inusuales relaciones allá. A nivel de Presidentes. Eso, desde luego, no sucede con todos los reclusos de las mazmorras mexicanas, y en cuyos expedientes seguramente figuran más infracciones a sus derechos.
Ninguno de ellos puede tener como defensores a bufetes internacionales, ni a Presidentes (como Nicolás Sarkozy y Francois Hollande) abogando por ellos directamente con otros Jefes de Estado.
Esa es la diferencia, y no -como dijo la magistrada Olga Sánchez, cuyo voto fue definitivo para liberar a Cassez- la violación del derecho de "presunción de inocencia", o que Florence no fuera inmediatamente presentada ante el MP.
La captura "en vivo" fue un día después de su aprehensión, y su comparecencia ante las autoridades judiciales, luego del circo mediático.
Es grave, pero tendría que serlo también en los casos en que pudo darse tratándose de los 230 mil huéspedes de las cárceles del país.
Y no lo es, porque cuando se preguntó al Procurador General Jesús Murillo Karam -y a la propia magistrada Sánchez- si el mismo "criterio" se aplicaría para liberar al novio de Cassez, y a muchísimas otras presuntas víctimas de la violación de sus derechos, dijeron que no.
"Que no era igual " Cabe destacar, igual como vergonzosa "diferencia", la rapidez con la que ésta vez, el sistema judicial dice que hizo justicia.
1.- Bastó un amparo "liso y llano" -no había modo de reponer el procedimiento- para liberar corriendo a Florence, y además hacerlo sin juzgar siquiera su inocencia o culpabilidad.
2.- Aunque el veredicto de los magistrados de la SCJN -cada uno gana alrededor de $450 mil mensuales, y sin hipocresías como "compensaciones"- se dio apenas al mediodía del miércoles, para las 6 de la tarde Cassez abandonaba la prisión (en que estuvo 7 años de los ¡60! de su pena) para dirigirse al aeropuerto y de ahí al asiento de primera clase del vuelo 439 de Air France directo a París.